El árbol milenario de Cereixo.

Hemos cumplido nuestra promesa de volver a abrazar el árbol santo de Cereixo, como lo llama Manuel Rivas. No concebimos volver a nuestra Costa da Morte sin detenernos en el lugar de Cereixo, impresionante y a la vez sencillo románico del S.XII, junto a la ría de Ponte do Porto y su hermoso cementerio. Respetamos la tradición de aquellos druidas y continuamos el surco de los habitantes de la zona que una vez al año retiraban un esqueje para su tierra. A su sombra se celebra en verano la mejor de las fiestas de la zona y el es el centro. Les hablamos de él en un post lejano y volvemos a hacerlo ahora, en el final del invierno, despojado de hojas que nos dejan ver su estructura y nos auguran fuerza y sabiduría para días venideros. Solo abrazándolo compruebas que es más blando de cuanto parece. Sí, es de la familia, lo sentimos en la lejanía, es nuestro amigo milenario.

 

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