Cuando Berlusconi aconseja a José María Aznar. Coaching corruptivo.

La reaparición de Jose María Aznar obedece a una programada estrategia de la FAES de “ultimátum” a Rajoy. Lanzando ese tocho en las aguas revueltas del PP de paso se obtienen más datos sobre los posibles apoyos a la reaparición del funcionario de hacienda que llegó a presidente. Pero la cosa se complica, Madrid es un hervidero de espadachines mezquinos que corren a alinearse, a embozarse en la capa de la “nación” y se disponen a estocar al gallego presidente. Pero rajoy no es lo que parece. Lentamente hizo trizas a los antiguos populares de la era Aznar y se rodeó en el aparato del partido de gente nueva: Cospedal, Santamaría y otros. En esa laguna navegan gentes como Aguirre o Gallardón, o la propia Botella salvando sus respectivas cuotas de poder. La confirmación de las implicaciones de Aznar en el cobro de sobresueldos y sus vínculos con la red Gürtel nos dan la pista de la necesidad de ese señor triste y aburrido que hace discursos morales sobre el compromiso, la dignidad y la patria.

Aznar-Silvio-Berlusconi-Georges-AFP_ARAIMA20130425_0166_1

Cuidado, Aznar no ama tanto a España, ama sus cursos en Georgetown, sus conferencias, el cargo de asesor de Murdoch, su papel como mediador inmobiliario en Argentina de la mano de un join venture inglés. Luego con esos beneficios anuales ¿alguién cree que Aznar quiere volver?. Sí, los idiotas que hipotéticamente le volverán a votar; pero no , la cosa no va de eso. Empiezan a parecer indicios de la falta de limpieza de los Aznar, yerno y boda incluídos. Pero desaparecido George W. Bush en la noche de los tiempos, muerto Gadafi a Aznar le queda un asesor moral, un coach de primera: Silvio Berlusconi. Y quién a Silvio se arrima ideas prende. Segun la marcha judicial del caso Bárcenas y de las sorpresas que llegan cada día a la prensa la cosa se le puede complicar y la mejor forma de salir inmune es ser candidato electoral, nada menos que a presidente, y ahí no solamente no se le podría procesar por su condición de aforado. Tanto el presidente del Gobierno como sus ministros serían procesados, tras dilatado y raro proceso, en una sala especial.

Pero el plan de Aznar es el de Silvio Berlusconi: no solamente coronarse sino promulgar una ley que impidiera juzgarlo a él y a los suyos. Sí, no hay amor a España, es una primera maniobra para acabar siendo impune. Berlusconi ya lo ha hecho, Aznar lo considera. Su sueño era ser presidente del Real Madrid pero Florentino Pérez, más largo, modificó los estatutos y las exigencias y se lo ha dejado imposible. Aznar no quiere a España, solo a él, tal vez ni a los suyos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *