Diario de La Graciosa 2013: Volver y besar la fiesta.

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Siempre que el ferry que parte de Órzola gira noventa grados en la Punta de Fariones a mi izquierda queda la gigantesca pared hidromagmática de Los Riscos de Famara, entonces sé que ese era el momento del año más esperado en la redacción. Porqué al doblar los Fariones se nos aparece La Graciosa y sus volcanes. Allí “bien amarrada” a escasos sesenta kilómetros de esa fosa pelágica llamada el Banco de La Concepción, de la que pronto les daremos cumplidas informaciones.

_SST2191Sabemos que volvemos en un día clave: la procesión del Carmen. No esperen nada místico, para nosotros es un desbarre marítimo en el que los gracioseros y foráneos nos lanzamos por ese estrecho de 1,2 Km de ancho que separa Lanzarote de la Graciosa llamado el Río porque es un remanso de paz en medio del Atlántico. Los barcos de todo tipo compiten entre ellos: ferrys, veleros, motoras, catamaranes, neumáticos, pesqueros o cargueros. Los viejos del lugar recuerdan el siglo pasado cuando los atuneros del banco sahariano competían entre ellos. Se parte de La Caleta del Sebo, el Puerto, se navega casi hasta Fariones donde se da la vuelta hasta el volcán de Montaña Amarilla y ahí se inicia una simpática carrera, el que quiera, con cierta moderación y sin abordajes más que para lanzarse una cerveza fresca o un ronmiel que es el nombre que aquí se da al alcohol más que dulce. El ron, de siempre, ha sido la bebida festiva.

Por eso cuando el marinero del ferry, que siempre nos da la bien llegada, nos propuso no desembarcar nuestros bultos y añadirnos a la fiesta decidimos que sí y no nos pesaron las horas de avión, autocar y madrugones. La Graciosa se lo merece. Ya saben nuestros lectores habituales que el Diario de La Graciosa es nuestro suplemento preferente de verano.Desde aquí un beso a nuestros incondicionales y el compromiso de que nuestra redacción salvará todos los imponderables, como siempre, para traerles otra visión, otras lecturas u otros pareceres sobre la que cae y no cesa: la vida en tiempos de crisis y represión del estado. Por ello la fiesta graciosera nos sienta como un gotero vital en la UVI de la corrupción y las mentiras. Estamos frescos y vamos a por ellos. Saludos digitales desde nuestra redacción oceánica.

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