Diario de La Graciosa 2013: Intervención de los voluntarios de ADENA en los Riscos de Famara

riscusLos riscos de Famara, ese imponente lagarto volcánico que duerme delante de La Graciosa, son un dechado de escamas fósiles que nos cuentan paso a paso la historia  geológica del archipiélago cuando su interpretación y orientación la hace un especialista como Alexis. La belleza agreste y vertical de los riscos ha sido motivo de inspiración para muchos escritores. Ahora escribo viéndolos desde la terraza de casa y se que me leen.

riscus34A sus pies la playa del Risco inmensa y kilométrica y más al sur, entre los quebraderos de esos abismos el pueblito de Famara, venteado y tierno, algo antiguo y ajeno al trasiego turístico de Lanzarote. En sus mareas coloreadas por el sol y las nubes cambiantes jugaba de pequeño el entrañable César Manrique; quién aseguraba que esos colores le sedujeron para siempre en su oficio artístico y su curiosidad para experimentar con las formas pictóricas y el amor a la belleza de esa tierra aparentemente yerma.

riscus3Pero en cuanto abandonas la playa y te internas en la zona norte de piedras gruesas, junto a las abandonadas salinas, aparece un auténtico cementerio de mierda marina en el que las cantidades, tamaños y objetos depositados constituyen un auténtico peligro para la fauna marina y ornitológica tan rica en la zona. Cabos de buques, de pesqueros, redes de mil corrientes, botellas, boyas de pesqueros coreanos, rusos, españoles, cajas de pescado de todos los tamaños. El inventario es inimaginable y ahí hay que currar.

riscus2Normalmente trabajábamos más tiempo del inicialmente previsto, no te puedes ir “porqué ya es la hora” sino que el grupo se afana en dejar expédita es larga lengua de piedras. Incómodas de caminar, tuercetobillos y rompebotas, las piedras afiladas constituyen una dificultad añadida. Pero el grupo cunde en su objetivo y cuando nos damos cuenta son casi las cuatro de la tarde y aún no hemos comido. Entonces nos damos cuenta de que el síndrome del voluntario campa por nuestra sangre. Somos conscientes de que otras mareas vendrán, pero sin esas limpiezas periódicas desde la Graciosa se vería una montaña de mierda. La lancha de Dani y Carlos nos viene a recoger, en nuestras bocas solo hay una palabra: “Una cañita en El Veril, por Dios !”.

tabaiba

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *