Gotas de letras: Cien años de la publicación de “Por el Camino de Swann”.

“Nuestra personalidad social es una creación del pensamiento de los demás. Y hasta ese acto tan sencillo que llamamos “ver a una persona conocida” es, en parte, un acto intelectual. Llenamos la apariencia física del ser que está ante nosotros con todas las nociones que respecto a él tenemos, y el aspecto total que de una persona nos formamos esta integrado en su mayor parte por dichas nociones” Marcel Proust (En busca del tiempo perdido “Por el camino de Swann”)

swann

Nunca será lo que nos dijeron imaginar, chiste manido o broma de cultura de bar universitario si a usted le interesa la literatura verdadera, la que se corta con el cuchillo del pensamiento y el tenedor del bagaje personal no puedo más que recomendárselo. Frecuentemente se relaciona la obra de Proust con el tedio, las frases inacabables o la famosa escena de la magdalena mojada en un vaso de leche. Sí, Proust es así, extenso, intenso; pero no esperen en su lectura grandes aventuras, no es el caso. La complejidad sintáctica de la frase proustiana discurre paralela a la exposición prolija de sus pensamientos que hacen de él un novelista-ensayista, digno descendiente del creador del género, otro francés, Michel de Montaigne. Justamente cuando las frases de su obra parecen deslizarte por un tobogán descriptivo engarzan al final verdaderas reflexiones de ensayo. Les advierto que Proust engancha y tiene una virtud ajena a la mayoría de obras y es como el lector penetra en el yo del protagonista de una forma tan concreta que despegarse de su lectura por días y meses les devolverá a la cotidianeidad de lo proustiano en cuanto vuelvan a sus líneas.

proust_gde

Harold Bloom considera a Proust “tan primordial como Tolstói en su universalidad y en su profunda conciencia de la naturaleza humana, tan sabio como Shakespeare”. Witold Gombrowicz comentó en su Diario que En busca del tiempo perdido “es sutil y aguda como la hoja de una espada, vibrante como ella, fina y dura; una obra cruel que toca los nervios más secretos de la realidad”. Milan Kundera ha subrayado que Proust  que no escribió la obra “para hablar de su propia vida, sino para iluminar en los lectores la vida de ellos”.En España,  el escritor Félix de Azúa cree que se trata del “ensayo más sabio escrito por la inteligencia más penetrante del siglo XX”. Hay una delicadeza y sutilidad, quasi aristocrática, extrema en muchas de sus descripciones o pensamientos; por ello la identificación con el paso de la novela coloca al lector ante un monóculo aristocrático con el cual llegas a sentirte perfectamente identificado. Sin tener ningún objetivo concreto de acabar la obra completa empecé su lectura intermitente hace dos años y puedo asegurarles que los salones parisinos, la persona de Swann, las muchachas y los paseo en las inmensas playas se me hacen habituales. Tanto es así que ya me encuentro acabando el cuarto volumen. Pruébenlo o iníciense en una que es gratuïta en Amazon: “La muerte de las catedrales”.

ProustNuage

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *