La Unión Europea bendice a los fascistas de Ucrania.

En un excelente y, desde aquí, reverenciado artículo, Rafael Poch hace hoy en La Vanguardia un despiece concreto de los nuevos dirigentes ucranios. El título ya es revelador por sí mismo: “La extrema derecha se afianza en el nuevo gobierno de Ucrania”. En el nuevo gobierno la fuerza importante radica en el grupo Pravy Sektor (sector de derechas) que es una agrupación de antiguos grupos neonazis, ultraderechistas y nacionalistas radicales. Esos grupos reclaman la tradición de Stepán Bandera (1909-1959) y su organización armada insurgente (UPA) que luchó contra el NKVD de Stalin, colaboró con los nazis engrosando la división “Galitzia” de las SS cuando estos invadieron la URSS en 1941 y acabó luchando un poco contra todos; los comunistas, los alemanes y la Armia Krajowa polaca, antes de ser recuperado por la CIA que lo sostuvo con armas y dinero hasta 1959, cuando Bandera fue asesinado en Munich por agentes de Stalin con una bala de cianuro.Russian_FearNo se pierdan en el artículo las dos “anecdotillas” referidas al líder actual de la corriente Pravy el tal Aleksandr Muzichkovo, son dignas del mejor western. Al margen de esos detalles significativos Poch lanza una duda enorme en el aire: ¿Qué hacen los ministros de Merkel recibiendo a esos líderes? ¿Por qué la Unión Europea apoya su contrabalance con Putin usando una muletilla racista, nazi y violenta?. Nos habla de la ayuda de diversos servicios secretos a los concentrados en la plaza Maidán que lejos de parecer, como nos mostraban las imágenes, ciudadanos luchadores eran auténticos paramilitares pertrechados con muchos apoyos y sospechosos francotiradores cuyo bando no estaba claro. Son tremendas las incógnitas que nos abre el artículo de Rafael Poch y son de agradecer ahora que corre por Europa y los EEUU el mensaje de que estos grupos son “simples” comandos de “nacionalistas radicales”, son mucho más. El juego que la Unión Europea lleva en Ucrania está destinado a perder. Demasiado tarde para ponerle puertas a Putin y demasiado desconocimiento de la mecánica histórica rusa. Algún dia Europa puede pagar muy caro que el contrapeso con Putin sean gobiernos fascistoides. Gracias Rafael, sigues siendo lo mejor de La Vanguardia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *