Europeas, en nada y para nada.

Ahí los tienen: ajenos a la crisis, manejándola solo verbalmente para pedir aquello que a ellos les dará continuidad en el “negocio”: las elecciones europeas. Un PSOE desastrado en pos de un resultado incierto y un PP confiado de que esas van a ser una elecciones de “mini-castigo”, sabedores de que en las municipales próximas se mantendrán y de que las europeas son un voto díscolo que pese a recibir castigo volverá a reagrupar a los suyos en cuanto toquen el clarín del reagrupamiento de la derecha.
No hay adversarios, el PP tiene perfectamente trazado su plan, su estrategia va a consistir en sublevar poco a la izquierda. Una alta abstención aumentará sus posibilidades de victoria, por ello no van a hrgar en la herida abierta de la presunta izquierda. El PSOE se mueve temeroso de que el castigo sea aún más grande que en la última ocasión y que parte de su ya nimio voto vaya a parar a IU. Unas elecciones que no van a ser indicador de nada. Falta mucho para las generales y lo saben, no hay que quemar las naves derechonas. En cambio para el PSOE un previsible mal resultado agudizará las luchas internas. Removerán aires de primarias, aparecerán nuevas promesas: Chacones, Díaz, Rubalcabos… están prestos a la sangría interna, pero lejos de lo que a la gente le interese: programa, denuncia de la derecha, atacar las privatizaciones y volver a sentar ante los jueces a los responsables de Bankia. Eso no les interesa. Qué pena, qué triste.

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