Mirar Iberia: Bárbaras bellezas.

panoApartado entre la Sierra de Los Arcos, a medio camino entre el pantano de Oliete y otras zonas de la cuenca minera turolense, la curiosidad nos lleva más allá de los letreros de prohibido el paso. Carretera estrecha y sin señales. Solamente unos letreros indicando la prohibición de circular. Casi anochece, no hay nadie, nos intrigamos. Después de unas curvas en elevación a nuestra derecha aparece un cráter artificial. Imponente cubo horadado, casi en forma de pirámide invertida con punta rectangular en su fondo.

ramo (2)Es un espectáculo de destroce natural imponente. Decenas de pisos horadados en las paredes ofrecen una visión colorista, toda una gama de ocres, rosas, negros azulados. Una procesión de camiones de gran tonelaje sube y baja al vientre de la mina y ufanosas excavadoras arrancan del suello llano polvo y lodos, aparentemente carboníferos. Toda una barbaridad y un precario medio de vida que se extingue.

ramo (1)Son empresas subvencionadas a las cuales el Goberno de Aragón aportaba una media de 22-24 millones de euros anuales y que hoy apenas llegan a los 8 millones. Los operarios se limitan a las máquinas, no se ven obreros a pie. La tarde cae y en el fangal polvoriento la actividad no se detiene. La belleza de la barbarie.

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