Mirar Iberia: Lugares que han dejado de existir.

sombras-(5)Por esos caminos que el tren trazaba discurrió un cúmulo de vidas que ya se extinguieron. Los que vivimos nuestra infancia en los 60 aún podemos recordar el olor de la estación, los ruidos de las maderas, las bombillas nimias sobre techos altos o la reverencia de nuestros adultos hacia esas figuras azul oscuro que eran los revisores, los facturadores, los mozos de la estación y siempre aguardábamos expectantes ese momento en que aparecía el jefe de la estación.

sombras-(1)La máxima autoridad solía presentarse en el andén solamente en el momento cumbre en que el convoy, a lo lejos, anunciaba su silueta desenfocada y ruidosa. Entonces el jefe solía levantar el farol de señales a la par que consultaba su reloj de bolsillo encadenado o levantaba el cilindro envuelto en tela roja que indicaba parada. Son incontables los testimonios literarios y visuales que se atesoran sobre el tren. Empujados por la nostalgia y el recuerdo cientos de fotógrafos españoles participan en el concurso Caminos de Hierro que tiene una calidad artística excepcional, visítenlo, vale el tiempo.

sombras-(4)Por eso hace unas tardes nuestra mirada de Iberia se detuvo en el andén de la antigua estación de Puig-Moreno, un pueblo turolense próximo a Zaragoza. Una especie de colonia de esas que Franco construyo y en esa dura tierra florecieron algunos de los mejores frutales de Puig-Moreno, no lo duden, en septiembre si se cruza en su camino un melocotón de esa procedencia muérdanlo, estarán en otra dimensión frutal. La tarde es espléndida, ajena a la Semana Santa, calurosa y sin una brizna de aire, calorífera y recogemos las ruinas de esa nostalgia brindándoles lo que queda y como era el lugar por el que transitaron vidas, mercancías y afectos. Seguimos campo a través un tramo del extinguido ferrocarril para mirar aquello que vieron con pausa los viajeros.

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