Conductor de Vitoria niega la entrada en el autobús de una mujer.

‘¿Que alguien se suba así a un autobús es una situación normal?’. Eso es lo que se preguntaba ese conductor que negó la entrada en el vehículo que conducía a una mujer musulmana con la cabeza tapada. La que faltaba, ahora resulta que los conductores de autobús tienen atribuciones policiales. ¿Será que el ministro que condecora a tranpantojos de madera, que los cristianos llaman “imágenes”, ha decretado competencias policiales a quién tenga un volante entre manos? Disculpen la longitud de la pregunta, pero es que es tan complicado el tema que cuesta de interrogarse.

Pues sí, señor ministro. Este país está lleno de aficionados y amateurs que practican con diligencia la función policial. Elevémoslos también a los altares. No solamente  cuidan del buen orden sino que le añaden una nota de calidad, eso que ahora llaman “valor añadido”: luchan contra el infiel que les invade (a mi no, bienvenidos infieles y pecadores). Nos imaginamos ya al conductor en la televisión de los obispos recibiendo vítores de los medios, los tercios y la grada de sol del inmovilismo facha más repantingado.

14153811701027El conductor ha negado también que, como han señalado algunos testigos, profiriera insultos en ningún momento contra las mujeres que utilizan esta prenda de vestir típicamente musulmana y contra quienes hablan lenguas extranjeras. Y ha vuelto a preguntar a los contertulios del programa: “¿Si subes a un autobús te parece normal que alguien tenga que ir así, de esta manera?. Desde mañana saldre a la calle con tirachinas convencional. Si Rosa parks levantara la cabeza. No se crean, en Vitoria no le faltarán cabestros que lo vitoreen.

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