El estado como agencia de seguros.

La terrible tragedia de Nepal o el caso de los espeleólogos muertos en Marruecos ha agitado el debate sobre la mal llamada “cobertura” por parte del estado español de las situaciones conflictivas o trágicas en las cuales se hallen sus compatriotas nacionales. Por supuesto que debe de haber críticas para hacer y actuaciones mejorables. Concretamente el gobierno del PP ha puesto el listón altísimo cuando decide trasladar a España, en ampulosa y costosísima operación, al sacerdote contagiado por Ébola. Los medios desplegados han sido brutales. Pero no olviden el momento político en qué se produce: alarmas con el aborto entre el electorado del PP y la necesidad de recuperar voto católico. Nada más bonito que un estado desplegando todos su medios para traer a un sacerdote a morir entre los suyos. Hermoso y poético para los amantes del olor de sacristía.

seguros-viaje-personalPero aquella operación se ha convertido en una pinza que cualquier español damnificado clava en el culo del ministro Margallo. El caso de Nepal lo estamos viendo estos días: familiares indignados montan ruedas de prensa exponiendo su drama y pidiendo que el gobierno alquile más helicópteros o por qué no los alquiló. No les puedo responder y no sé como andan en Nepal de agencias de alquiler de helicópteros, pero este conjunto de hechos hace pensar que el ciudadano ha concebido al estado como una especie de agencia de seguro que debe cubrirle esté donde esté. En esas valoraciones se pasa por alto el país donde ocurren los hechos, la valoración de sus situación política o económica y las relaciones diplomáticas. La gente quiere cobertura al estilo Real Automovil Clubo, El Corte Inglés o la mítica y eficiente Europ Assistance, muchas veces eso es imposible y cada uno debe saber donde se mete. Nepal no es Europa, allí la palabra servicios se suele relacionar con el WC

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