Susana Díaz: ¿Era un prodigio?

Parece mentira como el viento de los hechos borra las palabras de un día para otro, pero si algo se hizo insoportable y soporífero, fueron los editoriales y artículos que, a machamartillo, se pasaron un mes contándonos que en la política española había nacido una estrella: Susana Díaz. Se habló entonces de su habilidad, de su dedicación y destreza para ir llegando a la cúpula del PSOE andaluz, cuando en realidad fue captada por los que nunca dimiten. En aquellos días de resplandor una buena obra desarrollada por Susana fue alabada: se puso en contacto con el rey para darle todos su apoyo a él y a la unidad de España.

susanadiazMe empezó a dar miedo tanta hiperactividad política combinada con un despliegue de acciones que parecían indicar que lo de Susana era la Moncloa, lo de Andalucía era interino y a todos nos pareció entender que Pedro Sánchez era el provisional, el suplente, hasta que el PSOE buscara candidatos. Entonces estaba claro. La última maniobra genial ha sido convocar unas elecciones para ganarlas pero justito y con un problema de investidura que le está desgastando muchísimo y que está horadando su curriculum a gran velocidad. Susana se salvará porque Sánchez acaba de pactar acuerdos con Rajoy en “donde haga falta”. Sánchez se va para casa sonriendo, porque el tropezón de Susana y el hecho de verse como una marioneta del PSOE antiguo y castero le ha restado puntillos.

Mi voz ronca en la zona se despiporra contándome que le llamaban la Corti, algo que yo interpretó como una especie de adicción a los bonos del Corte Inglés, pero no, me aseguran que el mote se lo ganó dados los largos años que tardó en acabar la carrera de Derecho.

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