Alicia en el país de los cristianillos desmemoriados.

No les estoy escribiendo nada sobre el subrepticio Wert, esta vez me refiero a esa señora que ya ha perdido muchos votos pero a la que el PP piensa dejar en pantalla para que reciba la somanta de ex votantes que le espera en las generales. El PP catalán es cosa de dos famílias: los Fernández Díaz (candidatos eternos a todo) y en la recámara Dolors Montserrat y su hija cual serviciales chachas de los Fernández. Todos sabemos del vínculo católico integrista de muchos de sus dirigentes. Ponganse en situación y no me sean laicistas: Cuando tú entras en política a los quince y a los cuarenta miras atrás y ya lo has sido todo en cargos significa que tu cuenta corriente y tu patrimonio quintuplica el de tus padres. Pero desde siempre en ese camino ha estado Dios, sí, Dios en forma de hostia consagrada en aroma de beneficios, bendiciendo tus retoños y exculpándote de sobre y otros viles puteríos que el diablo, no tú, te pone en el camino.

RoucoDesde esa perspectiva tu agradecimiento a Dios no se puede limitar a una oración, dos misas anuales o una buena limosna. El Dios de los cristianos tiene agencias en la tierra, gigantescas moles de fe rellenas de dinero y monaguilletes “sodorouquizados” por dentro y a ellos tú, como político te debes, solo se trata de legislar para Dios. hay montones de cosas que puedes hacer por Dios: subvenciones, exenciones, condenaciones, persecuciones legales, expropiaciones, escriturar lo que tu quieras de un terreno comunal…es decir: inmensas barbaridades. Por eso Alicia Sánchez Camacho, la hija del guardia civil que hoy viaja en Audi y escoltada asegura que: “Ya son suficientes las mezquitas que hay en Cataluña” y dice, desde sus modestos saberes de casa cuartel (cuna de la ciencia) que “El nacionalismo excluyente va contra los principios católicos”. Efectivamente, recordemos el nacionalismo de Franco, no se tenía en pie a masón, judío, comunista o cualquier dudante. Se les pasó por el fusil, la cárcel o lo que fuera necesario, eso sí, en nombre de Dios.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *