Mirar Iberia: Mirar el noroeste, volver a nuestra costa.

logocorrectEra inevitable, la redacción siempre vira en esa dirección. No en vano ese territorio de nuestros amores es donde más veranos hemos consumido de los últimos treinta y algo. La Costa da Morte e o noso refuxio y  desde este espacio, al que queremos tanto, les escribimos desde lo alto de una colina arbolada con el verde sobrado entre bosque y bosque. Aquí no llega ningún ruido, ni pasan más gentes que aquellas imprescindibles (acaba de sonar media bocina, es el panadero). Apenas llega cobertura telefónica.

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O Vilán da Fora, nuestro moai querido.

Vamos a darle un repaso a este lado peculiar de la costa, el comprendido entre Malpica y Finisterre. El paisaje sigue siendo sorprendente y espectacular y aunque no lo crean no quedan treinta kilómetros de litoral en España como estos. A veces el paisaje puede ser atlántico irlandés: sorprendentes despeñaderos, costas verticales de gran altura y una geología interrogativa, brutal y adusta que te hace pensar en cómo se formó todo.

Pero no son las piedras, ni ese mar que tanto amamos, son los amigos que aquí viven hace casi cuarenta años los que nos motivan siempre para volver; son los primeros culpables, es por su hermosa causa que también estamos aquí. Ellos nos han conducido siempre por las sendas recovecas del paisaje y por la no menos compleja del paisanaje. En Galicia se entrecruzan las historias: vida y magia se sobreponen muchas veces, misterio y una forma de ser única que no queremos topicar, son como son. Sentímonos benvidos!

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