Mirar Iberia: Sorpresas coruñesas.

logocorrectVolver al noroeste sin pisar A Coruña sería imperdonable herejía que siempre procuramos reparar con una jornada. Tenemos algunos mitos coruñeses firmes, especialmente el cumplido de Álvaro Cunqueiro que encargara a Luis Antonio de Molina hace muchas décadas: “Cuando vayas A Coruña ve y dale la mano al señor de Andeyro”. Pero también nos solazamos con las exposiciones de la Fundación Barrie de la Maza, un garbeo por sus buenas tiendas del centro…hay moitas Coruñas!

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Esta vez nos sorprendió desagradablemente ver que uno de nuestros mitos: el colmado Aniceto había cerrado y se había convertido en un bar modernallo de esos para jóvenes aburridos que a media tarde se sientan el uno delante del otro a instagramear o también convertido en una especie de jaula de funcionarios ociosos de la Diputación cercana.

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Pecadores Opusdeístas

Paseamos por los quioscos junto al puerto sin poder evitar un recuerdo a lo que ese lugar tiene de pulmón antiguo de la ciudad que ya reseñaba Manolo Rivas en su espléndida obra: “Los libros arden mal”. Entramos en la iglesia de San Jorge a la que además de su barroquismo advertimos una serie de signos antiguos y trasnochados…luego nos comentaron que es templo opusdeísta y ultraconservador por excelencia.

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Placa, plaka.

Y llegó la hora de ir a comer algo a La Bombilla, otro mito coruñés, que reciente cambió de dueño y le falta gracia y tronío en el servicio de barra, la calidad a la altura, correcta. Hete aquí que una camimante interrogada nos cuenta la nueva historia de la Bombilla: “Resulta que a cociñeira e dous camareros mais, en chegar o novo dueño, axuntáronse y montaron otro local cinco toldos mais arriba…”. Día de sorpresas.

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Calamares del grupo disidente de la antigua La Bombilla

Hemeroteca els Ous, para quienes no conozcan, pero se muestren curiosos sobre el caso del señor de Andeyro, Alvaro Cunqueiro y els OusFerrats.

La historia original  y lo que aconteció hace unos años a dos redactores

 

 

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