¿De aquí al fascismo cuánto falta?

El desafío es claro: vuelven a París donde ya golpearon en 1998 en la estación ferroviaria. Las teorías ya no sirven, las que se utilizaron con Charlie Hebdo. La cosa no va de lobos solitarios de la banlieue (ciudades dormitorio de las afueras); lo de Francia es mucho más complejo. Los musulmanes marginales son caldo de cultivo militante, han decidido no quedarse a parte.

826600-attentats-de-paris-le-carillon-et-petit-cambodge-1Por ello toman un protagonismo militante y lo que es peor: eso no se puede desarrollar sin apoyo de un entorno amplio. La operación de París, bien coordinada y de ejecución casi impecable, vuelve a poner en rídiculo lo que se llaman medidas de seguridad y confirma que desde que el país más poderosos de la Tierra: los EEUU son humillados como en el 11-s la falacia de la seguridad y la inversión en sistemas es tan solo la excusa de negocios de armas y nada más. La realidad es que cuatro garrulos bien entrenados y fanáticos, tomándose un ligero sedante antes de matar hacen un agujero descomunal en la barriga de cualquier país poderoso.

Solo nos aguarda una preocupación, o dos: cuando le tocará a tu ciudad y sobretodo como aprovechará el fascismo económico europeo para desarrollar su autoritarismo y sus medidas totalitarias disfrazadas de “seguridad”.

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