Bekaa lo puso el día Julio 15th, 2010
Otra de las lecturas a las que les invito es a ese mensaje, tan aparentemente cierto, que durante el Mundial nos han ido destilando sobre los jugadores: “Son sencillos”, “Son como tu hijo”, “tan naturales como si estuvieran sentados en la mesa de tu casa”, “gente que ha llegado a la cumbre desde abajo de todo”. No les podemos engañar, son buena gente, se ven buenos chavales, saben ganar y saben perder. Nada que decir.
No obstante sorprende que en un país trufado de corrupción multipartidista donde se cruzan los intereses de bolsillo propio tanto que ya no son ni de partido, sino interpartidos (véase Pretoria), se nos refriegue tanto la buena disciplina de los mundicampeones. Parece que ahí sí, en el fútbol, podemos bracear en los océanos del placer cívico y la moral de corrillo de vecinos decentes. Pero solo hasta aquí. Cuando se trata de los políticos su red clientelar les ampara, les protege y les lleva entre hurras a los tribunales, todos les deben demasiado. La red de clientes e intereses trazada en las comunidades autónomas ha hecho practicamente blindados a ilustres delincuentes, léase caso Fabra o Gürtel. Es más, muchos de ellos esperan impacientes a las urnas autonómicas, generales o municipales para verse “salvados” por el pueblo.

El mismo pueblo que calzaba camisa roja y blandía bandera entre manos. Esta es la terrible, lo es, esquizofrenia y doblemoralina tan propia de la derecha extrema o centrista. Se mueven para preservar valores en los que ellos mismos no creen, ni cumplen, pero tienen muy claro el calado que mella en la cristalina moral de la turba, la agitan, la ondean y la lanzan. Por eso vivimos en ese shock mediático en el que se ríe, se llora y se admira a unos deportistas, verdaderamente ejemplares, pero no se pide lo mismo para otras situaciones, para su alcalde, para su diputado . . .
Dentro de poco va a erupcionar la más completa idiotez en forma de cursos de MBA, gestión directiva, técnicas prospectivas de gestión de equipos al estilo “Del Bosque” (Ya se ha hecho con el estilo Guardiola) y todos tan contentos. Hoy en el tren de cercanías una señora con empaque funcionarial ha descolgado el teléfono y ha contado a su familia lo bien que se estaba de vacaciones en Cataluña, acto seguido ha asegurado que lo primero que hizo fue colocar en su balcón una bandera española. Lo más relevante de su tonillo era que lo contaba, como la monja que coloniza a los negritos, pone una pica en Flandes o conquista un territorio . . . Díos mío que tristes son los zopencos.