Húsares de rosa

Una tarde de verano la Rambla de Santa Mónica, allá por los setenta, vio florecer la primera manifestación por la “Libertad sexual”. Junto a la iglesia del mismo nombre nos sorprendimos de ver nuestro primer travesti o a un maromo de la construcción con una especie de top y a tantos del mismo sexo agarrados de la mano y del morro. Eran los estertores del FAGC (Front d’alliberament Gai de Cataluña) y convocados por ellos una jerga de universitarios radicales complacidos de apoyar todo aquello que, entendíamos, que podía joder a la dictaputa, con perdón para ellas que también estaban, de Franco y sus curas. Avanzamos casi hasta la Plaza Real, porque antes de llegar el cielo se abrió y cayeron un monton de hostias de color gris.

Por eso mola un montón que dos soldados se hayan dado el morro oficial en un salón oficial y que incluso el Rey desde su retrato los contemple sonriente. La España cuartelera del Abrotano Macho, el betún, la grasa de caballo y los curas castrenses habrá sentido un escozor en su dilatado agujero moral. Eso es bueno.
En esas guarniciones alumbradas con velas de semen y en los cuartos de banderas con olor a cuero y bayonetas punzantes las tardes no seran ya tediosas. Agustina de Aragón picoteando con una francesa, Churruca, Gravina y Alcalá Galiano dándose al cuarteto de viento con Nelson, el generalFranco y sus moritos. Los húsares de rosa cabalgan por las campas y las almenas, salen de las cuadras y mazmorras y se muestran indiferentes a las tabaqueras de Carmen. Habrá que reescribir las óperas y alguna historia.

El día que mataron a Salvador Puig Antich

Desde mi arteria obstruidaEsa mañana nos manifestamos menos de 80 personas dos travesías más abajo de la carcel Modelo de Barcelona donde Salvador aguardaba al garrote vil. En menos de tres minutos aparecieron los miembros de la Compañía Especial de la Policía Armada de Valladolid, los famosos “especiales”, que daban un miedo de la hostia.

Volvimos al trabajo agotados y con magulladuras. Pero en nosotros cundía un profundo desánimo en la constancia de que no se veía a militantes de ningún partido, de que nadie hizo nada antes, casi eramos los mismos que una semana antes “saltamos” en Gran Vía-Balmes.A las ocho de la noche miles de personas se manifestaban en Diagonal-Paseo de Gracia convocados por la Assemblea de Catalunya, el PSUC y otros partidos. Antes nada, ni ficha movida. Ese día aprendimos lo que era el oportunismo. Hoy muchos de aquellos tienen carguillos y cargazos, algunos ya han estado procesados por corrupción, unos pocos estan en partidos verdes e iniciativos, esperando agazapados a ver si pueden dar algun garrotazo de poder.

Conciliar el bolsillo empresarial

¿Se trata de conciliar la vida familiar o la industrial? Huele a arenque econòmico el repentino interés de las administraciones por la conciliación de la vida familiar y laboral. Hasta ahora poca cosa: algunas medidas para funcionarios, algunos congresillos de expertos. Pero el curso empieza y aqui todo el mundo a pringar de horario. De repente en el desierto de la productividad alguién avistó un oasis: La escuela ! Y toma para allá.

Doctores tiene la iglesia en Cataluña que llevan dos años articulando una ley de que les abra las puertas a su producto: ocupar el tiempo de los alumnos fuera de horario escolar, asegurarse de una normativa que exija a los centros y a las AMPAS unas ISO de calidad que “solo” podran cubrir ellas a través de la contratación de sus “servicios”. Todo lo que no sea devolver a los infantes a partir de las cinco de la tarde a su casa con el kung-fú memorizado, el piano en la oreja o el voleibol asimilado no contribuirá a mejorar la vida en relación de las famílias. Las escuelas y los maestros somos cada vez más agentes de la cadena que prepara para la vida estresica, el ritmo industrial y la vida-schedule. Y tampoco hace falta tanto: el niño necesita espacios de respiro, sin tensión formativa ni exigencia poliformativa. Esa es la forma de exigirle y ponerle ante responsabilidades en las horas de formación. Habría que recuperar la calle, los amigos, el barrio y las geografias vitales que cartografían el mundo de las relaciones y los afectos. Me callo ya, son cosas que casi han dejado de existir.

Desde mi arteria obstruida

Salgo a la calle y los clones de la bolsa roja me rodean. Pasan del 1,84 m , las gafas italianas, el nokia en la mano y una mueca esforzada de andar poco a poco, conteniendo una prisa, amagando un pálpito. Se dirigen a su congreso,forzadamente tibetanos y como haciendo ver por no ir a ninguna parte, pero pisarian al cabroncete que les quitara el asiento. Uno, acostumbrado a la fauna ferial con la que el alcalde albinoide llenó Barcelona no se extraña. No obstante hay algo de cruzada seria, forzada, sesuda, en este congreso de cardiólogos que inunda la ciudad y sus medios. Tienen exclusivas: “Estuvimos en las arterias del hijo de fumadora”, “Camina diez minutos y quemarás diez cacahuetes”, “Medicación tres en uno para infartados”.

Salgo a tirar los periódicos al contenedor y no me atrevo a sacar el tabaco del bolsillo. Me miran, estan comiendo ensaladas, agua y manzanas. Fuerzo el paso, és más sano. Justo al girar la esquina descubro un bar donde los huevos campan recargados de tocino y se huele a tabaco, calamares de cuerpo presente viajan al reino de la lujuria acompañados de ajitos y perejil. Entro, pido una caña y enciendo un marlboro, veo gente arrugada por la nicotina, como mi derecho a voto, no nos decimos nada, las metropolis son así. Al girar la cabeza descubro una mesa de cardiólogos disidentes o hipocráticos dando cuenta de comida aceitosa, snacks y una soberbia sangria. Es como descubrir a tu padre con la criada.