Un invierno cabrón, pero con vida.
Bekaalo puso el día Marzo 11th, 2010
Es un lugar reposado y silencioso, desde ahí, en un buen mediodía, puedes divisar el trastero de la ciudad, el puerto. El mar suele estar brillante y los azules desteñidos por un invierno cabrón. En ese lugar, el elegido hace tantas décadas dejaremos mañana reposar en paz a Domingo. El de los motes, el del carácter agrio, el que nació en el Barrio Chino, con mayúsculas por Dios. El miércoles nos dejó del todo y sabemos que perdemos la raíz de un árbol prolijo. Días atrás nos dejó Marcel, el abuelo de pelo blanco y bondadoso, próximo y tranquilo, entrañable, querido. La última vez nos encontramos celebrando la bomba con la que Ibrahimovic destrozó a Casillas y de rebote empezó a rajar a Florentino.
Han sido, para la redacción días dolorosos. Pero no se engañen, el destino pone en nuestras manos signos enternecedores de vida y nos han nacido Lucas e Ion. Hemos empatado el partido del destino, seguimos en él. Nos llega alegría fresca, de la que nos pone tiernos y asistimos expectantes al borde de sus cunas para hacernos ilusos destinatarios de sus sonrisas, que ahora son solo contracciones. Pero sabemos que nos escuchan, que nos oyen y sabemos que con esa magia que tiene llegar a la Tierra, sienten algo que les calienta, que les hace flotar, balbucear gesticulando conocedores, aún sin saberlo, de que les rodea una Vía Láctea de besos, una constelación de afectos y que la estrella de nuestros ojos, pasmados ante la constatación de la vida, brilla con la emoción de que; a la vez, ellos son la prueba más firme de que hay relevos en el camino.
Y no nos deja de acongojar, esta imagen invernal con la nieve en el centro del banco moldeando una cintura ausente, que ha ido paisaje adelante, que se ha adentrado en la tundra definitiva de los sueños; pero que con el paso del tiempo decantará el recuerdo positivo en nuestras conversaciones y volverá la sonrisa y trunfará lo mejor. Ion llegó un dia de nieves, de blanco y de frío, que sentido tan directo y que ofensa para la parca fría. Lucas nació con paz, sin sobresaltos, dando lo que recibió en esos nueve meses: amor. Ion trajo el sentido más directo: llegar y empujar para adelante en el momento que el golpe más duro está caliente. Desde septiembre nos han caído copos de los que duelen, pero estos bienes del alma ya les han tomado el relevo a quienes se fueron y esperamos una reunión del Ous atronada de chiquillería, como debe ser.
























