1000 de miedo
monalo puso el día Noviembre 20th, 2007

Mil años tardó en morirse,
pero por fin la palmó
los muertos del cementerio
están de fiesta mayor,
seguro que está en el cielo a la derecha de Dioooooooos.
Adivina, adivinanza, escuchen con atención.
A su entierro, de paisano, asistió Napoleón,
Torquemada y el caballo del noble Cid Campeador,
Marcelino de cabeza, marcándole a Rusia un gol,
el coño de la Bernarda y un dentista de León.
Celia Gámez, Manolete, San isidro labrador,
el soldado desconocido, a quien nadie conoció,
Santa Teresa iba dando su brazo incorrupto a Don
Pelayo, que no podía resistir el mal olor.
Y el marqués que ustedes saben iba muy elegantón,
con uniforme de gala de la santa inquisición,
Bernabeu encendía puros con billetes de millón,
y el niño jesús de Praga de primera comunión.
Mil quinientas doce monjas pidiendo con devoción
al papa santo de Roma pronta canonización,
un pantano inaugurado de los del Plan Badajoz,
y el ku klux klan que no vino, pero mandó una adhesión.
Y Rita ‘La cantaora’, y Don Cristobal Colón,
y una teta disecada de Agustina de Aragón,
la Tuna compostelana cerraba la procesión,
cantando a diez voces clavelitos de mi corazón.
San José María Pemán unos versos recitó,
servía Perico Chicote copas de vino español,
nunca enterrador alguno conoció tan alto honor,
dar sepultura a quien era sepulturero mayor.
Ese día en el infierno hubo gran agitación,
muertos de asco y fusilados bailaban de sol a sol,
siete días con siete noches duró la celebración,
en leguas a la redonda el champán se terminó.
Combatientes de Brunete, braceros de Castellón,
los del exilio de afuera, y los del exilio interior
celebraban la victoria que la historia les robó,
más que alegría la suya era desesperación.
Como ya habrá adivinado, la señora y el señor,
los apellidos del muerto a quien me refiero yo,
pues colorín colorado, igualito que empezó,
adivina, adivinanza se termina mi canción …
se termina mi canción … chim pom
J.S.



