Hay que ser burra

Estos días se está celebrando la audiencia previa para dilucidar a quién pertenece la autoría del burro català .

el burro català 

No soy muy imparcial en este asunto, ya que conozco a una parte implicada, la de los dos jóvenes de Banyoles que utilizaron un dibujo para una iniciativa que les pareció ocurrente e interesante, poner pegatinas en los coches como réplica al toro de España. La iniciativa caló en la gente y poco a poco, el burro català  ha quedado como un símbolo con una notable repercusión .

El dibujante del burro, como veo lógico, reclamó su autoría (en un éxito basado en el tiempo y el esfuerzo de los dos banyolinenses o como se diga). En 2004, llegaron a un acuerdo frente a notario, el dibujante recibía 700 euros en compensación por el dibujo y a cambio reconocía la autoría del movimiento del burro català  a los jóvenes de Banyoles. Además llegaban a un acuerdo para hacer un nuevo burro ligeramente diferente al original y que pasaría a ser la nueva imagen del burro. La imagen que está sobre fondo naranja es la nueva del burro, la cola cambia, desaparece el pico superior, se redondea la cara y se añaden dos patas. Además, se quitan los huevos. Es decir, es una burra catalana. A mi me gusta más la segunda versión. Es más completa y llena mejor el espacio.

Pues bien. Ahora el dibujante reclama 15.000 Euros en conceptos de derechos de autor.

En fin. Como he dicho, conozco a las personas que llevan el burro català , y no creo que hayan visto 15.000 Euros juntos salvo en el monopoly. Dedican su tiempo y esfuerzo en un proyecto que no les hace ricos, ni mucho menos y que sin su trabajo no existiría. Y me creo su palabra cuando me dicen que el dibujante quedó encantado en 2004, y que ellos no reciben dinero de las muchas réplicas que otros hacen del burro català .

Cuando un cliente te pide un diseño, cobras por el mismo. Si el cliente, es grande, cobras incluso un plus “se lo puede permitir y seguro que se lo merece”. Pero en esa transacción termina la relación contractual. Es el cliente el propietario de los derechos de explotación del mismo y de los beneficios que obtenga con su esfuerzo. El diseñador no aporta nada al márketing o a la venta o a la gestión… de hecho, muchas veces es todo lo contrario.

El acuerdo notarial al que llegaron, para mi es un contrato de intercambio de servicios y 700 euros es más de lo que podría conseguir de la mayoría de los clientes. Aunque con los jueces nunca se sabe.

Ale, me tomo la leche caliente y a dormir

un abrazo, Jan

Un comentario en «Hay que ser burra»

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