Monogràfrica: Masai, el pueblo elegido.

mini.jpgRecorriendo el norte de Tanzania, el límite fronterizo del sur keniata y la inmensa región del Ngorongoro los masai han sido nuestro pueblo invitado. Son la etnia más reluciente, fotogénica y turística. Pero leyendas aparte los masai conservan integro su sistema de vida en manyattas o poblado circulares con empalizadas espinosas y siguen viviendo igual que hace tres siglos. Cuentan dólares, estan al tanto del cambio, te timan en cuanto pueden y son amables. Se emplean en tareas variopintas: suelen trabajar en la seguridad de hoteles y tiendas de carretera. Tipos de dos metros con una vara de metro treinta que imponen un montón. Si usted no lleva un arma déjelo correr, el masai de turno es como la banca del casino de Montecarlo, siempre gana. De vez en cuando vuelven a la ciudad los más jóvenes para hacer gestiones de mercadeo, comprar algun cereal y cambiar dinero. Su objetivo central tener dinero para ampliar sus ganados.

Cada poblado es una sola familia y consta de unas diez o doce cabañas de adobe de excremento vacuno, un fuego en cenizas permanente y un catre, nada más. Solo hay un pero, hace siglos, tantos como la leyenda, Dios se les apareció en su montaña sagrada el volcán Ndoyo Lengai (aún hiperactivo) y les dijo que los rebaños de la tierra eran suyos. A partir de ahí nadie les ha podido toser la sabana. Han sido capaces de matar elefantes, rinocerontes, quemar areas extensas de bosque y pasar de las recomendaciones de los gobiernos de los territorios que ocupan. Hace dos décadas que han llegado a determinados acuerdos en sus zonas que han permitido equilibrar la conservación de la fauna autóctona y las necesidades de sus rebaños. Suelen tener un desprecio elevado por las otras etnias como por ejemplo los Arusha que a diferencia de ellos son agricultores. Sus cantos ritmados y mántricos son algo excepcional para nuestros house oidos. Pero no se descuiden, la historia esta llena de elegidos dispuestos a rechazar al de al lado y pisarle la crisma. El orgullo étnico suele acabar mal cuando trata de reafirmarse.

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