La vida misma

Imágenes del horror (1): Barajas, mollejas y medios.

La permanente conexión con la tragedia, la retransmisión del dolor en un supuesto directo, ha alcanzado las cotas de morbosidad esperadas. Lo inició Antena3 con la triple desaparición y asesinato de las chicas de Alcasser. Fue pasto de tiburones de columna y pantalla. Simplemente porque antes, ellos no habían caído en como mantener la lámpara catódica al tope y descubrir que el plano del pasillo de un aeropuerto, la entrada a un hospital, la cámara en una ambulancia, la abuela balbuceante a punto de colapso, o el padre roto a trizas de muerte mantenía una audiencia elevada. No nos asustemos por ello, es tan viejo como la humanidad. Ver el rastro de la muerte, comprobar sus destrozos y poder visionar sus consecuencias forman parte de una pulsión humana ancestral.

Nos parece ahora más descarnado, pero es porque la permanencia de la emisión estimula el supuesto morbillo de ver «algo más». Los historiadores de la imagen se hacían cruces de como, a principios de siglo en Londres, una elefanta muy querida por los ciudadanos aplastó a su cuidador con supuesto deleite. Un juez la condenó a ser electrocutada. Se congregaron miles de personas en un muelle del Támesis. Era el triunfo de la racionalidad humana y de la justicia con peluca. Pero lo más sorprendente era la colección de fotografias sobre su electrocución realizada por un fotógrafo local. Fue un éxito de ventas del cual se llegaron a realizar una serie de carteles.

La tragedia de Barajas ha tenido el formato, ya consolidado, de quince segundos de video repetidos durante una hora, intercalados con planos de locutor que ya no sabe que inventarse. Ahí es donde se cuecen los buenos presentadores de notícias, a huevo, con el telepronter en blanco y haciéndose cruces para no repetir vocablos. Conectando con la «escena» del drama donde otra avispada locutora dice «lo que ve», lo que soplan los taxistas o los equipos de emergencias. Esto funciona así señores, como vamos a combinar modernos medios y morbo ?, no tiene arreglo.

Por eso consideramos persona ética del año al juez de guardia que camino de levantar los cadáveres prohibió la difusión de las imágenes tomadas por los equipos de emergencias en la escena del siniestro. Conste que no lo hicieron para venderlas a Ínterviu, es una rutina que forma parte de su tarea ya que puede ayudar al esclarecimiento o a la información de cualquier estudio pericial. Sigue siendo penoso poner el micrófono delante de un señor que acaba de perder a sus hijos y esperar a que carbure algo informable.

La cuestión llena un verano vacío, presuntamente, al margen de los JJOO. No, no me he olvidado, sé que estarán pensando en la guerra de Georgia, Osetia y Abjazia. Se está abriendo una guerra fría en caliente, los rusos han celebrado la invasión de la antigua Checoeslovaquia con otra invasión y chulean a EEUU y la OTAN. Escudo antimisiles, un nuevo y posible muro sin hormigón, pero aquí lo interesante es llenar pantalla, discutir estatutos y ver si pillamos escaloncitos de medallero.

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