Dejadme escupir sobre el capitalismo.

Es maravilloso poder asistir en directo a la caída del liberalismo económico y me parece, despues de la muerte de Franco y el derrumbe del muro de Berlín, el acontecimiento más significativo de este principio de siglo y quien sabe si tal vez marque un hito en el curso del mismo. En la mitad del  S.XXI quien escribe no les acompañará. El tabaco, el buen vino de Rioja, los excesos nocturnos de tantos tiempos y un exceso de responsabilidad laboral lanzarán el dado en la ruleta el destino y caerá el negro sobre rojo cerrando estas pupilas en el casino de la vida antes de lo previsto. Nada que reseñar especial. Otro como tantos.

Les deseo suerte, toda la del Euribor, Ibex y Nikkei para los más desprotegidos. pero témome que como dice el anciano economista catalán se cumplirá la regla de siempre: “Los que tienen poco lo perderán todo y los que tenían mucho tendrán más”.

Durante años la humanidad ha gestionado su demografía con barbaridades del tipo SIDA, campos nazis, bomba de Hirosima o en la antiguedad con las pandemias sucesivas como la peste. Y me temo que tal como está todo habrá que lanzar dos o tres guerras profundas, de implicación, que arranquen los motores callados de las fábricas de automoción, la fumata negra de las industrias armamentísticas, que impliquen zonas geoestratégicas económicamente pujantes o países que puedan hacer sombra al imperio americano. Porque no se engañen, si ellos van mal, nosotros no iremos mejor. La guerra es el mejor antídoto que tiene el sistema capitalista para reiniciarse y en estos momentos el “peligro sirio, iraní, pakistaní o afgano” es un pequeño salto hacia adelante.

Hay entre los neocons un cierto afán por Afganistán. Si bien hace muchos años que todos desean inventarse una guerra con Afganistán olvidan que ahí, esos guerrileros malvestidos, fumados y musulmanes ya se han cepillado a dos imperios, a saber: Inglaterra y la URSS, no les vendrá de uno. Siempre tuvieron en su estrategia un principio muy claro “Mandar dos mil ataúdes en una sola semana” a la capital del país invasor. Tarde o temprano lo cumplieron y mandaron sus cesta de Navidad, siempre en Navidad, a Londres o a Moscú. No es nada nuevo pues Kropotkin, Rosa Luxemburgo, Lenin, Trotsky, Marx, Engels ya lo analizaron cumplidamente a principos del siglo XX y muchos otros a finales del XIX.

Y si lo quieren en literario y genial un libro que pronto reseñaremos aquí “Tempesatades de acero” de Ernst Jà¼nguer. Por la parte que me corresponde les recomiendo firmemente su obra “La emboscadura” en la que destaca un analisís pormenorizado del juego electoral y de la democracia. Les aseguro que cuando lo acabé de leer dejé de ser “demócrata” para siempre.

4 comentarios en “Dejadme escupir sobre el capitalismo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.