La vida misma

Votar en Galicia

Galicia se agita en una campaña convulsa que en las últimas horas, por parte del PP, se ha traducido en insultos personales directos insospechados hasta hoy. José Luis Baltar, un cacique de Orense, ha acusado de pseudomaltratador al consejero de agricultura, ha hablado de «maricones» y cuatro sandeces más. Esto que aqui hiede y pone lo «politicamente correcto» en el candelero de los medios tiene su calado en Galicia. No es Euskadi, ni Catalunya, es otra cosa. La red de caciques tejida desde antiguo por gente como José Cuiña, fallecido hace dos años, que era un tipo que ya se forraba desde siempre, pero descubrió a la política como mercado y fue el proveedor number one de palas, botas, máscarillas y delantales en los primeros momentos del Prestige. Siempre fue dificil hablar de política en Galicia, despues de Franco . . . pues Fraga y todos a votar!

Camelle (Costa da Morte)

Costó muchos años, como en Catalunya, desalojar a la derecha negociante y preservadora de mercado propio, es decir: eso de lo que se disfrazan algunos para hacerse llamar nacionalistas. Por mi pequeño conocimiento de la realidad gallega de los últimos veinte años creo que hay muchas cosas que han empezado a normalizarse y el cambio se nota hasta en la televisión que era un dechado de galas del emigrante y películas de kung fu. Cuando los duros incendios, o incendiados, de 2006 la televisión gallega sentó en la mesa a todas las opiniones, desmontó mentiras de la propaganda pepera y consiguieron inculcar algo que el Prestige ya había hecho: una cierta conciencia de país, de territorio que llevaba y llamaba a la necesidad de participar más en la política. Con todo hay muchas brumas morales, una dispersión geográfica que favorece el aislamiento y el individualismo agudo propio de quienes han vivido muy mal. Los nucleos rurales siguen entre fuertes influencias caciquiles y un falso espiritu de supervivencia del pasado se ha convertido en un ombliguismo desmesurado que lleva a posturas y acciones insospechadas. PSOE y BNG lo van a tener muy difícil el domingo, especialmente porque sus votantes suelen hacer gala de un puntillismo moral que les detrae de votar y ver, en global, que cualquier tiempo del PP fue peor y hay un territorio que empieza a mejorar sensiblemente en servicios sociales y atención en las aldeas, hay y se ha hecho un esfuerzo grande en ese sentido tanto en la sanidad como en la atención de la gente mayor. Galicia se la juega más de lo que parece y si usted es votante y gallego le pido su voto para el PSOE o el BNG, así, sin embudos.

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