La vida misma

Cuando la fiera duerme . . .

Es algo poco propio de este lugar, en el centro de la Costa da Morte, en esos ochenta kilómetros que van de Fisterra a  Malpica, encontrar un instante donde el viento se duerma, la mar calme hasta el espejo y la luz permita jugar.

Incluso va a favor del fotógrafo que las rocas dispuestas semicircularmente han hecho del océano un remanso de agua a temperatura casi mediterránea, un laberinto que amansa la fiera y la llega a adormecer. Este es un atardecer en las islas Lobeiras, un conjunto impresionante de bajos que emergen a ras de superficie, entre Santa Mariña y Arou. La luz cambiante, blanca hasta la ceguera o la repentina penumbra, producto del viento que mueve las nubes hasta oscurecer la tarde; nos da esos momentos que compartimos con ustedes, si aman la luz y la calma.

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