Tangentopoli a la catalana: silencios electorales.

El panorama catalán después de las elecciones gira brutalmente al centro-derecha. La vuelta de los convergentes al poder no deparará nada nuevo al oasis pestilente. El pacto establecido entre PSC y CIU para no tocar el tema de la corrupción en campaña demuestra hasta que punto esta es pura y plena “Tangentopoli con barretina”. Un pacto implicito de vamos a boxear lo justo para que la gente vote pero nada de lo que ha asomado por los periódicos en los últimos meses: Es harto evidente que Cataluña camina plenamente hacia un sistema a la italiana que lo traduciríamos con la afirmación: “Qué más da de que partido seamos si aquí nos vamos a repartir el dinero a espuertas”.

El caso Palau ya tiene salida, habrá flojera institucional y no se apuren, la nueva presidenta del Palau de la Música, la señora Carulla, tiene mucho que ver con CiU, o sea que, independientemente de lo que hagan los jueces, por parte del Palau habrá abstenciones interesantes. Ya han pasado los días en que todos clamaban por una legislación nueva, un mayor control . . .  todo se ha consumado y todo el mundo a salvo en sus casitas esperando como el estamento judicial toma las riendas del asunto. El Palau deriva hacia un solar frente al mismo, donde se iba a constuir un hotel y donde también se incumplieron las normativas básicas, dándole un trato público a lo que es un negocio privado. De ese lado provenían las implicaciones del PSC y de uno o más de sus concejales. La cosa andaba revuelta también con el tema de la licencia para crear apartamentos turísticos. Varios funcionarios del Ayuntamiento de Barcelona, en connivencia con cargos municipales del PSC, presionaban para obtener rápidamente licencias a cambio de dinero, por supuesto. El no cumplir estos requisitos podía dejar a los presuntos interesados en obtenerlas en más de un año sin saber nada. Por eso, porque levantar la alfombra supone disparar una nube de datos, nombres e implicaciones políticas, la campaña cataana quedó distraída con el tema de los emigrantes y que sí concierto económico o que si resucitaremos el Estatut.

Y ese es, para el pobre de a pie, una de las peores noticias, el pacto de vencedores y vencidos para no contarle a nadie que posición tomaban ante la evidencia de corrupción de sus propios partidos. Ahora todo es silencio y lo interesante, eso que la Vanguardia y cuatro más parecen hacernos creer que lo es, se centra en los nuevos nombres del gobierno catalán. Tangento en italiano significa parte o comisión y fue el inicio de ese proceder el que llevó a Italia, con la adición mafiosa, a la situación actual. Ya nadie se acuerda, tal vez, de que el propio Oriol Pujol, en tiempos de su padre reinante, recibía el mote de Mr. 30% dada su adicción a fijar esa cuota como “aportación” de hipotéticos solicitantes de líneas de apoyo institucional. Son los mismos y han vuelto en el momento oportuno, cuando más falta hacia tapar agujeros. El costurón del paro y la falta de mayores atenciones sociales a la población ese es un agujero negro que parece no interesarles. La campaña catalana ha sido vergonzante y vergonzosa por su capacidad para eludir aspectos como los que citamos imprescindibles para recobrar el interés social por los políticos de parte de sus administrados. Empezamos bien.

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