Cuando el Tea Party gestiona un estado. Aviso a diletantes.

La congresista demócrata Gabrielle Giffords figuraba en el mapa queSharah Palin circuló a través de su cuenta de Facebook con los demócratas considerados blanco de los conservadores del Tea Party por haber votado a favor de la reforma sanitaria de Barack Obama.
El Tea Party está en el ojo del huracán. Es un movimiento conservador que nació en el 2009 y que se ha propuesto reducir a su mínima expresión la intervención del gobierno, recuperar los valores de la derecha cristiana, combatir la inmigración indocumentada y frustrar la agenda del cambio de Barack Obama. Al margen de la contundencia verbal, agresiva en muchas ocasiones, les referiré algunas notas del excepcional artículo de Robert Zaresky en Le Monde Diplomatique. Escoge un territorio Texas y una ciudad Houston, ambos lugares de raigambre republicana y además territorio consistente de influencia del Tea Party. Allí ejercen cargos, gobiernan y presionan a los propios republicanos con su populismo.

Houston es la cudad más grande del estado de Texas, allí el porcenaje de hispanos ha pasado del 15% en 1980 al 40% largo en la actualidad. Cuanto más envejece la población de origen anglo-sajón más rejuvenece la de origen hispano, hasta el punto de representar hoy casi la mitad de la franja de jóvenes de entre 18 y 29 años. Un dato revelador: Texas, segundo estado de EEUU por la cantidad de alumnos inscritos en las escuelas, apenas alcanza el número 49 en cuanto remuneración de sus docentes y dentro del país es el estado que ocupa el lugar 44 en lo que respecta a gasto por alumno. Debbie Riddle, miembro de la Cámara de Representantes de Texas ha construido su notoriedad gracias a estos dos temas: la educación y la inmigración. Hace unos años, ella se preguntaba sobre el origen de la iea según la cual el estado debía de garantizar la educación de los ciudadanos: “Es una idea venida de Moscú, de Rusia. Viene de las calderas del infierno. Llevará a este país a la ruina”. A principios de año fue la engendradora de la idea de los “terroristas con pantalones cortos”. Según ella es un plan preconcebido que mujeres inmigrantes llegan al país donde paren hijos que luego, cuando hayan crecido serán mandados a ser adoctrinados para volver a suelo estadounidense y crear el caos, los denomina “agentes dormidos”. Durante las primarias la candidata Debbie Medina, que se autodefine liberal y sintoniza con el Tea Party, afirmó que el estado no puede gravar los bienes inmuebles y exigió que no se reglamentara la venta de armas.

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En este paisaje el gobernador del estado Rick Perry, sucesor en el cargo de George W. Bush pasa por un moderado total. No se lo pierdan, salió a hacer jogging y mató, con su pistola de mira telescópica, a un coyote que pasaba por allí. De esa guisa las gastan los miembros del Tea Party, sus declaraciones rozan la paranoia y están cargadas de exageraciones incendiarias, sospechas generalizadas y teorías del complot.

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