¿Y como nos tiene la banca?

El partido de los Verdaderos Finlandeses, xenófobo y categóricamente opuesto a los rescates financieros de la UE, se ha convertido en la segunda fuerza política finlandesa gracias al 19,4 por ciento del apoyo popular, a escasa distancia del partido más votado, el Partido de Coalición Nacional (PCN), de centro-derecha, que consigue el 19,9 por ciento de los votos, según los resultados oficiales correspondientes al 75,8 por ciento de los votos ya escrutados, según informa la emisora estatal YLE.Sorprende el resultado electoral finlandés. El auge de la extrema derecha europea es manifiesto e incesante. En el caso de Finlandia, uno de los países con menor inmigración del continente lo que se mueve son otras cosas. El centro del programa electoral se basa en no devolverle a la banca más dinero público y menos cuando la mayor parte de esa deuda está contraída con bancos extranjeros. El mensaje era muy claro: “Que paguen ellos, los que han gestionado mal”. Repasando el paisaje europeo vemos: La entrada al Parlamento sueco de Demócratas de Suecia (SD, extrema derecha), que recibió el 5,7% de los votos, un éxito que se suma al logrado por los partidos nacionalistas y xenófobos en Países Bajos (PPV) o Hungría (con Jobbik).


En Italia, uno de los seis países fundadores de la UE, la Liga Norte un partido en contra de la inmigración, participa en el gobierno y es el principal aliado de Silvio Berlusconi. La extrema derecha también está representada en los parlamentos nacionales de Dinamarca, Austria, Eslovaquia, Letonia y Bulgaria.
En las elecciones europeas de junio de 2009, la extrema derecha ha logrado un porcentaje de votos de dos dígitos en siete Estados miembros (Países Bajos, Bélgica, Dinamarca, Hungría, Austria, Bulgaria e Italia), y un rendimiento entre un 5 y un 10% en seis otros Estados (Finlandia, Rumania, Grecia, Francia, Reino Unido y Eslovaquia). En España el partido Popular ha sido el aglutinante de las extremas derechas locales.

Y todavía tertulianos arribistas y demás raleas mediáticas se empeñan en alarmarnos de algo que es ya, desde hace años, un fenónemo indetenible: el auge de los partidos xenófobos y ultraderechistas. No está mal contar con casi el 20% de los votos. ¿Porque no se hace inciso en una corriente europea que empezó en Islandia y ahora ha continuado en el país de los mil lagos y que pretende rechazar popularmente la reconstrucción de la banca?. Es posible que este mensaje no interese en la CE ya que la cosa no está para muchas finuras. En el caso de España los partidos en el poder están amordazados por la banca, los sindicatos viven de su perpetua afiliación al maná subvencionado y el pueblo que se jorobe, sin más. En estos momentos un elemento aglutinador de ese voto es el enfrentamiento frontal a los partidos en el poder proponiendo medidas severas de control a los bancos, devoluciones de lo invertido, obligación de cokmpensar a los trabajadores con primas en caso de tratarse de empresas con beneficios (Sarkozy se lo acaba de copiar literalmente). En el caso francés el avance de Marine Le Pen y su Frente Nacional se presenta poderoso. Es el país donde hace años que ostentan alcaldías, consejos regionales y distritos administrativos. Muchos predecían, hace veinte años, que el fenómeno Le Pen sería flor de un día, en estos momentos las encuestas le dan vencedor en Francia, su arraigo está fuera de toda eventualidad. No deja de ser controvertido y curioso que quién arremete con propuestas frontales al stablishment europeo y a su sitema financiero sea la ultraderecha. Una pura verguenza para la fracasante socialdemocracia europea que cada vez levanta menos cabeza frente al avance de los partidos conservadores.

foto: Adrian Bailley

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