La vida misma

20N: Amaiur, el triunfo que algunos tratan de ignorar.

La mercadosis que nos rodea, la deudosis externa y la merkelosis son inflamaciones comunes que aunque no menos preocupantes tratan de ocultar la noticia de verdadera trascendencia política de estas elecciones: el aplastante triunfo de Amaiur y por ende de Bildu y la izquierda abertzale. Se han colocado como la primera fuerza política del Pais Vasco y mandarán a Madrid una nutrida representación con grupo propio. Hablar de este triunfo supone reconocer el hundimiento del PSOE de Euskadi en generales y supone una cierta regeneración del PNV pese a que la ikurriña de las reivindicaciones territoriales se les ha escapado una vez más. ¿Donde estaban los «terroristas» de los que nos hablaban al prohibir ejercer su voto a miles de ciudadanos de Euskadi?. Ponerlos verdes hasta las cejas como se dedicó a ello el PP Vasco de Marcelino Oreja, modificar la ley antiterrorista hasta dejarlos en silencio ha tenido esas consecuencias. De esas medidas atentatorias contra el derecho ciudadano se jactó hasta el mismo Aznar y con ello no hicieron más que lo que anunciaba Otegi, hacer más fuerte a la izqueirda abertzale.  El 20N ha dejado una radiografía de una Comunidad  Autónoma en la que el nacionalismo, en todas sus versiones, ha obtenido11  escaños delos 18 que aporta el País Vasco  al Congreso de los Diputados. El PSE ha perdido cinco escaños y el PP mantiene los tres que tenía. Los populares no han logrado beneficiarse de la ola a favor del PP  siendo la única autonomía en la que no suben ni en escaños ni casi en votos. Los socialistas no rentabilizan ni el cese de la violencia ni gestionar un gobierno monocolor y los electores populares no parecen premiar el apoyo del PP al PSE.

Al margen del contenido secesionista de sus proclamas queda en evidencia la capacidad de los abertzales para tejer un entramado social activo apoyado en los presos y en la denuncia de la represión y sin duda favorecido por el anuncio de las conversaciones de paz que tanto molestan a muchos. En los próximos meses asistiremos a una campaña de desprestigio potente y embravecida desde la caverna mediàtica para tirar por tierra la tregua, la paz y especialmente a los representantes escogidos libremente por Euskadi. Hay muchos intereses en que no llegue a buen puerto, pero por mucho que se difamen las cosas ya nadie puede desalojar, hasta dentro de cuatro años, a los representantes de Amaiur. No nos vayamos a creer que son cosa de la extrema derecha, pertenecen a ellos como altavoz pero detrás están grandes compañías del ladrillo, pues la llegada de Bildu ha supuesto la paralización de proyectos portuarios y ferroviarios que cuentan con el rechazo de sus vecinos; y eso duele y molesta porque pone en el alambre incierto numerosas operaciones vinculadas financieras y eso les joroba. Desppués de todos los analisis y de toda la publicidad brutal en contra Euskadi ha demostrado que sigue siendo Euskadi y no un mero apéndice de intereses centralistas. Y en ese paisaje hay una propuesta que pone la piel de gallina al PSOE y agrada al PNV: elecciones anticipadas en el País Vasco, todo un desafío para los marcapasos de Madrid.

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