El congreso inexistente del PSC y la “costra nostra”.

Levanto el teléfono, el fijo, irá para rato. Él estuvo, lleva 26 años en el PSC y me asegura que si lo llega a saber se va a la montaña con sus nietos. Puede que su voz sea absolutamente minoritaria, puede que ahora, que ya no es ni diputado le salga la verborrea contenida antaño. Pero podemos decirles que él no es de los que esperaban otro cargo ni nada de eso. Desde el ventanal de su casa de Rupit contempla el paisaje y me confiesa sentirse escandalizado de lo inescandalizable. Desde el caso Navarro y Sala, de financiación ilegal del partido, no lo pasaba tan mal, dice sentir verguenza, más que aquel dia en que en una cena de militantes de Sants le pidieron dinero para Sala y Navarro. Aquel gesto quemó a muchos de los que se pasaron madrugadas colgando carteles y haciendo lo posible para que el PSC pareciera un partido presente, que en realidad era el Arca de Noé de distintas tendencias socialistas poco significativas en la clandestinidad catalana, quitando el caso de Pallach o del MSC. Así nació con residuos diversos de centro cristiano, algunos desengañados de la extrema izquierda y “subcontratando” a un grupo de abuelos rendidos del POUM para darle un sabor a añejo que no tenía, ya que el POUM continuó en el exilio y se trató de renacer en el interior con un grupo residual de jóvenes sindicalistas con algunos profesores universitarios bajo la égira de Wilebaldo Solano y Jesús Gil (Albert Massó) entre otros.

El PSC tuvo que “fabricar” literalmente en Catalunya una UGT que no tenía ninguna presencia sindical y lo hizo a base de cuadros de USO deseos de obtener un empleo y líderes con influencias en ciertos sectores poco pesados a nivel de conflictividad. De toda esta reorganización aparecieron socialistas de debajo de las piedras. Entre neodemócratas, advenedizos y obreretes de buena fe el PSC logró arrastrar una gran fuerza electoral paulatina a la sombra de las victorias de Felipe González, siempre a la sombra del PSOE pues de no ser por el tripartito jamás pudo evidenciar su sueño de primera fuerza de Catalunya, en votos solo lo logró Pascual Maragall pero fue derrotado por la ley D’Hont y CiU. Ahora el PSC transita por el desierto y no deja de ser decepcionante el congreso realizado para encarar el futuro. Su vencedor es un hombre de Zaragoza, o sea de la antigua dirección que como reconoció Montilla “Ha tocado fondo”.

Pero como detalla Arturo San Agustín en el Mundo del domingo todo ha sido una tomadura de pelo, el candidato y nuevo primer secretario es un válido del propio Zaragoza, de autocrítica nada de nada. La jugada ha quedado clara: catalanismo inconcreto, sometimiento al PSOE y dejar que Montilla se eche los perros encima, apenas mordieron, para a continuación colar a su candidato. Ha sido un congreso para nada. Tal vez más lamentable que el articulista coincide con mi amigo: “Todos los que se han quedado sin cargo oficial han buscado uno en el partido, para ir tirando”. A fuera cae el invierno del PP y parece ser que todos se abrigan para pasar el montón de inviernos que les quedan en la oscuridad en Catalunya y en España. Montilla también, no les dé pena ninguna, todo estaba medido, el se retira entre comillas y sigue cobrando de senador y ex honorable, recordemos lo que cobra la señora. Cuando no se quiere llegar a las causa de la crisis esta ya habita en ti, así les irá. Su próximo contendiente electoral en Catalunya será Pujol hijo, ¿hace falta hacer encuestas?, nada gusta más en esta tierra que los dueños de la masia sigan siendo de la costra, no de la costra nostra, sino de la costra suya.

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