¿EuroVegas?, no, díganlo claro: EuroBragas.

Parece que no hay bastante con lo que nos han arrasado, compréndalo, hay una masa mundial en aumento de fortunas, chorros de dinero que salen de las alcantarillas y se caen de los descosidos de la explotación. No ha habido suficiente con hacernos retrasar treinta o cuarenta años de luchas sociales, de derechos que se consiguieron a los lomos de nuestros bisabuelos y abuelos; sí, saben de quién les hablo, aquellos que nuestros padres nos narraron con ojos vidriosos recordando una cosa terrible y sencilla: trabajar los mató o los dejó muertos en vida. Algunos llegaron a esbozar una sonrisa ante el televisor al ver, en los 80, como llegaba la cobertura sanitaria universal o todavía tuvieron tiempo de levantar la vista hacia el cielo satisfechos de que hubiera un Estatuto del Trabajador o que los sábados fueran santificados al descanso y quién quisiera al Señor de vete a saber qué. El mismo Señor que bendijo cañones en la guerra, hizo morder el carcañal a la mujer y que mentado en boca de mal llamados “nacionales” nos sumergió en el limbo de las miserias.

Pues todo estos tiene sus “señores”, aquellos que, hoy como entonces, han colocado a la sociedad donde está sin apenas ni mirársela sin otra mesura que la del pecunio, pero ya saben que esto no es local, es mundial. Claro que ustedes o yo no tenemos una dimensión de pocos kilómetros. Apuramos lo que podemos para darnos un reposo, escrutamos los bolsillos para ver si queda para descansar y acabamos en el pueblo de la abuela que queda ecológico y barato o que está bendecido por el “Clown” de La Caixa, un tal José Antonio Marina, que asevera que para la mente es sano oír cacarear las gallinas en el suplemento “emocional” de turno. Pónganse en mi lugar, un sagitario “puro” con ansias de viaje y que al cabo de los años ha tenido que consolarse a gusto con mi proverbial y secular I Ching: “El que se fue ya ha vuelto”.

Disculpen divagaciones, es que se da la circunstancia que el choricerío mundial de high standing acaba de fijar sus ojos en España para colocar su fuente de los mil placeres, se llama Eurovegas. No, no se crean que quieren hoteles y casinos, lo quieren todo. Y todo es todo, o sea: entrada para menores, barra libre fiscal, exenciones, terrenos para urbanización de standing cinco estrellas, ley antitabaco despenalizada y políticos cara a la pared con flojera en los pantalones o las bragas. Más claro agua, no engañan a nadie. Acaban de estrenar sus viviendas en Abhu Dabi y tienen tanto dinero que quieren un trozo de Europa donde montar su parque de atracciones, se aburren. Las mafias bien instaladas ya sueñana en un espacio de blanqueo y Esperanza Aguirre ya ofreció la Comunidad de Madrid para proporcionarles el solar y en Cataluña andan dispuestos a llenar de cemento el espacio entre Hospitalet y El Garraf. Lo auspicia un millonario americano propietario de una cuarta parte de Las Vegas y todos hemos visto películas de Las Vegas. Se quiere denominar Eurovegas a ese lugar de juego, puterío desenfrenado y esnifante donde se van a volver a reunir los de siempre para ver que más nos pueden sustraer. Han olido muy bien, un país en manos de una extrema derecha conservadora y recalcitrante, un país con hambre es un país entregado. Permítanme que a partir de ahora lo asocie con lo que me sugiere la foto del señor promotor y muchos más que vendrán y a los que jamás dejaría a mi sobrinita sola: Eurobragas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.