La vida misma

Escupirán sobre vuestra fe.

Sería demasiado fácil atribuir a la codicia el choque de intereses en el interior del Vaticano. Claro que ahora nos lo van a disfrazar y nos dirán, como es probable, que Tarsicio Bertone es un sediento de poder que en nombre de la Iglesia que él dice representar tiene una idea preclara que le hace ver como el «pobre» Ratzinger está perdiendo fuerzas e interesa un cambio. Esta explicación de la crisis vaticana puede ser aceptada pero nos tememos que detrás esconde una maniobra de mayor envergadura y sin duda de alcance mundial. El Vaticano, con todas su opulencias y sus tesoros, dejo hace décadas de ser unos sotanos repletos de oro, joyas y tesoros donados por los poderosos que durante siglos a cambio de un espacio celestial; para convertirse en una de las primeras empresas del mundo capaz de mover capitales con la aquiescencia de las respectivas haciendas locales. Hay demasiado laberinto, son demasiados siglos pero esta claro que la empresa es una multinacional. Pero la historia del Vaticano esta llena de intrigas, crímenes y maniobras oscuras. No hablamos de amantes despechados, qué también, nos referimos al Vaticano de las finanzas. Les sonará el nombre de Paul Marcinkus, la logia P2, Licio Gelli y como no ese episodio nunca aclarado: el día en que apareció el cadáver de Roberto Calvi bajo un puente, cual Carpanta. La Wiki nos lo resume bastante bien, una pincelada que nos permite ver las «relaciones» de la iglesia con las finanzas:

«El Banco Ambrosiano era un banco italiano fundado en 1896 y que se derrumbó estrepitosamente en 1982. En el centro del fracaso de este banco estaban su presidente, Roberto Calvi, el presidente del Banco del Vaticano (por lo tanto accionista mayoritario de la Banca Cattolica del Veneto) Paul Marcinkus, algunos cardenales, obispos y prelados de alto rango de la Iglesia Católica, Michele Sindona, empresario y banquero siciliano famoso por sus contactos con la mafia y que dio entrada en la trama a la logia masónica P2, con miembros pertenecientes a la banca, a la política, al periodismo, a la judicatura, a las Fuerzas Armadas, etc. El Banco Vaticano era el accionista principal del Banco Ambrosiano, y se rumoreó que la muerte del papa Juan Pablo I en 1978 estaba ligada al escándalo del Ambrosiano, dando uno de los argumentos secundarios a la película El padrino III. El Vaticano fue acusado de concentrar fondos secretos de los EE. UU. al sindicato polaco Solidaridad y a los Contras en Nicaragua a través del Banco Ambrosiano.»(Wikipedia)

Por ello desde hace más de cuarenta años es pública y notoria la corrupta administración de las finanzas vaticanas. No nos quedemos ahí, observen como hay una fuerte inversión política en movimientos reaccionarios, involucionistas o prodictatoriales. Por ello no es de extrañar que ahora ese caso de topos, espías y filtraciones no sea más que un iceberg sobre el cual monta Bertone, «Tarsicio el grande» le llaman con sorna en la Curia, pero a nadie le extrañe que la operación Vaticano pretenda más objetivos. Vienen tiempos en los cuales la Iglesia tradicional puede adquirir un importante papel de «consuelo» y «contención» ante los movimientos sociales que tengan tendencia a radicalizarse: «Son pruebas camino del Cielo», decía mi amigo Bernardo cuando veia una mujer que consideraba inasequible a sus dones.

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