Misericordia madrileña: Ana Botella webmaster de la Virgen de los cristianos.

Les engaño si les digo que me lo esperaba, no no lo esperaba. Jamás pensé que el integrismo católico que tiene su rama poderosa en España en manos de la familia Aznar y otros miembros destacados del PP fuera tan osado. Pero sí, las cosas están así y el discurso de la alcaldesa madrileña Ana Botella iguala, cuando menos, el de los sacerdotes y obispos vendidos al franquismo. Es el discurso típico del militante de la fe, del soldado, en este caso soldada, de Cristo que al pie de la catedral Basílica de Madrid se atribuye los hábitos de Pope y llega, por la dimensión del lugar a tomar un papel que no le correspondía elevando las súplicas a la virgen de los cristianos y a pedir misericordia para las familias afectadas por la desgracia y la corrupción de la tragedia del Madrid Arena. Cuando alguién en un templo se siente capaz de elevar pública pregaria de esta forma no está siendo uno más de los humildes siervos del Dios que los llevará hacia el cielo. Cuando uno se arroga públicamente la capacidad de hablar con la Virgen y pedirle por las “ovejas” que se esparcían por el templo es que algo serio puede estar pasando y significa que el orador se atribuye cualidades de intercesión que cuando menos no están bendecidas por la autoridad suprema de la Iglesia.

La sacerdotisa Botella se revolcaba días antes por las sábanas, poco santas, de un hotel de Sintra, eso es un paraíso señores, bajar andando de Sintra a Montserrate, mientras su ayuntamiento era blanco de las insidiosas y fundadas dudas de la corrupción en la noche madriñena y lo casi nada que ha hecho el PP para disiparlas. Por eso Ana Botella reapareció en el funeral de esta semana hablando solo con la virgen: “Señora, conocisteis el dolor más profundo que puede sentir el corazón humano, el de la pérdida de un hijo. Sabéis muy bien que es la pérdida de más difícil consuelo. Por eso, hoy os pido que extendáis el manto de vuestra infinita misericordia sobre los padres de Cristina, Katia, Rocío y Belén, y sobre sus familiares y amigos para que les ayudéis a sobrellevar el dolor de su ausencia”.

No deja de ser terrible que esta señora aparezca dirigiéndose con tal familiaridad a su Virgen, la de los cristianos y que no diga nada más sobre las causas del suceso en las que ya aparece suficientemente probado que la polícia madrileña había informado de la inseguridad del lugar. Como máximo el Ayuntamiento de la capital plantea una denuncia contra los organizadores “por mentir” en las explicaciones dadas, pero no por responsabilidad. Claro que si uno piensa que luego Ana Botella volverá a ser, como será, aplastantemente elegida uno piensa que la mayoría de los madrileños ha decidido encomendarse a Santa Ana Botella autora del Facebook de la virgen de los cristianos. No se me ocurre más: Qué quién os pueda ayudar tenga mucha misericordia de ustedes queridos madrileños.

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