Cuando la muerte te priva del pan ácimo. “Navidades” sirias.

Tomado como el pan del éxodo, el pan ácimo de la muerte es el  que las tropas de Bashar-al- Assad han lanzado sobre la panadería de Halfaya en la provincia de Hama. Más de 60 personas han fallecido y se calcula, según fuentes rebeldes, más de un centenar de heridos. El conflicto sirio hace semanas que ha desaparecido de las agendas, pero el grado de destrucción es tal que las tropas de Bashar se dedican a exterminar zonas resistentes dejándolas sin provisiones ni medicamentos. Por ese hecho la cola del pana de Halfaya era especialmente poblada de familias que se relevaban para poder conseguir el limento más básico.

La cola del pan de Sarajevo se hizo también trágicamente célebre en los 90 por ser el blanco preferido de los tiradores de élite serbios. Mientras un chico avispado del PSOE, un tal Solana, salía por televisión diciendo que “todo” ya había entrado en vías de solución.Las hambrunas llevan a las guerras y son su motor principal, pero para seguir adelante el pan es imprescindible. Las imágenes de Halfaya pueden herir la sensibilidad por su crudeza. No es una cuestión de sangre o muertos, es el sonido y la desesperación de quienes acuden en ayuda lo que más impresiona de ese sangriento “antichristma de navidad” lo que pone los oídos de punta. Sin duda el último pan ácimo para muchos.

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Para judíos y cristianos el pan ácimo tiene un significado especial. La tradición judeocristiana cuenta que el pueblo de Moisés salió huyendo intempestivamente de Egipto, sin mucho tiempo para terminar de preparar el pan, por lo que durante el viaje hacia Israel el pan que se consumió era pan ácimo. Por ello los judíos elaboran un pan ácimo llamado Matzá para ser consumido durante la conmemoración de la salida de Egipto, conocida como Pésaj. Los cristianos católicos emplean durante la eucaristía una especie de pan ácimo en forma de oblea llamada hostia, el sacerdote consagra el pan y el vino por medio de una fórmula sacramental que pronuncia el sacerdote celebrante, lo que produce el efecto de la transubstanciación, es decir se convierte en el cuerpo de Cristo, en conmemoración de la última cena de Cristo con sus apóstoles durante la cual él tomó pan ácimo, lo partió y lo repartió a sus discípulos diciendo que era su cuerpo.”

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