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MonogrÁfrica: La guerra en Mali,¿Quién paga a los islamistas radicales?

El conflicto maliano nos duele en lo más profundo. Sin duda asistimos a la creación de un nuevo centro conflictivo en África y por ende un nucleador de guerras locales. No se puede hablar de Mali sin atender a dos causas directas. En primer término el interés francés por el plutonio potencial que se puede extraer del país, amén de la defensa de sus interes petroleros en las regiones periféricas. En segundo lugar Mali es una propina que deriva de la guerra Libia, al margen del color de los grupos islámicos, muy variados, hallamos los tuareg que anhelaban establecer en el norte un estado independiente de Bamako. Numerosos combatientes de la guerra contra Gadafi bajaron a esas zonas pertrechados con armas que los europeos lanzaron sobre Libia. De alguna forma ha crecido el descontrol tribal, con los tuareg era posible llegar a un acuerdo, con los salafistas no. En cuanto ocuparon terrenos norteños, alegando apoyar a los tuareg, estos se dieron cuenta de que lo único que contaba para ellos era aplicar la sharia y ampliar el narcopasillo del Sahel. Luego que es lo que ha hecho tan potente y tan organizados a los grupos integristas de la zona. Se ha atribuido al narcotráfico, pero se silencia un argumento que tan solo ha defendido Rafael Poch, admirado periodista en esta casa, que denuncia en su blog como las monarquías del Golfo están ayudando e impulsando a estos grupos, dinero no les va a faltar. Citamos literalmente a Rafael Poch:

«Nuestros amigos del Golfo son los grandes inspiradores y financiadores del integrismo militante en todo el mundo. Precisamente ellos, desde Qatar y Arabia Saudí, financian ahora mismo a los adversarios de el Azad en Siria. Éste los denuncia como “terroristas”, de la misma forma en que se hace con los de Mali ahora, pero los de Siria son honestos luchadores contra la tiranía,  y a diferencia de los otros reciben toda la ayuda logística, militar y política de las potencias occidentales, porque el régimen de Azad no está en la órbita occidental.

Las consecuencias del cambio de régimen en Libia se repetirán con creces en Siria. Lo de Mali puede ser bien poca cosa al lado del gran incendio entre sunitas y chiítas que occidente apoya en Siria y que potencialmente extiende el conflicto en una amplia región que va desde Líbano hasta Irak, pasando por Turquía y Jordania, con Irán como traca final. Las armas de Gadafi son poca cosa al lado de las del régimen sirio. La indecente gestión de un conflicto nos lleva al siguiente.»

Y podemos hablar de un buen entendedor. Mientras en Europa se nos insiste en el peligro terrorista y por otra parte se nos esconde lo que hay detrás de esos grupos, sin duda el impulso de los radicales minoritarios del Gofo junto con el trueque: «Yo te pago, no me molestes».

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