La vida misma

Convergència i Unió nuevamente el Judas de la independencia catalana.

Es hermoso, pese a todo, las cosas van quedando claras y Artur Mas y Convergència i Unió han sido coherentes con su papel històrico: agitar la bandera, remover el victimismo y dejar en la estacada al pueblo catalán. No lo hacen con mala intención, lo dicen claramente. El repentino entendimiento con el gobierno central, las reuniones secretas con Rajoy y el desbloqueo de una hipotética tensión con Madrid no obedecen más que al papel que históricamente la burguesia catalana ha jugado. La independencia les viene grande, no la necesitan. Llevan 30 años conformando un entorno mafioso que ha quedado en evidencia en los juzgados en numerosas ocasiones, pero por competencias, negociadas con Madrid, la judicatura la nombran ellos y la judicatura siempre les revive, les exonera o los deja sobreseídos. Da igual la excusa, el resultado siempre es el mismo. Para Oriol Pujol pronto llegarán los procedimientos abreviados y volvera triunfante a la política. Si esto les funciona como iban ustedes o yo a pensar en qué iban a apoyar el proceso soberanista. Quieren ser soberanos de eso: de pulir la estructura catalana, de asegurar el relevo de los suyos, de protegerles para seguir con ese eriquecimiento desmedido y esa alharacas patrimoniales que sumadas una a una son una gran suma. No hay vuelta atrás.

pujol_dalton_620x437Y encima se confían y lo dicen porque van a rendir a Madrid un nuevo servicio, es el peaje de Rajoy, dividir la cadena que cruzará el país, poner palos en las ruedas, desanimar, desconcertar a sus propios miembros a los que siempre les hablan de la patria para encenderlos. Por fin las cosas van quedando claras. La dependencia de CiU de sectores españoles es superior a la imaginada: negocios varios, operaciones en curso. No se trata de ponerse ahora tontos con las banderas de la estrellita. Convergentes: todos a casa que pasado mañana os prometeran un mar de medidas fiscales de las cuales no se cumpliran ni la mitad. El seny de Convergència roza lo berlusconiano, pero no se engañen los tiempos permiten esas trapacerías y dan para mucho más, la gente se acojona, nos acojonamos, a nuestro lado cae cada dos por tres el palo del paro y los recortes para los que aún trabajamos. Tenemos miedo y solo nos queda la calle.

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