La vida misma

El Gaviero Álvaro Mutis seguirá allá arriba.

Este largo verano encontré entre mis libros una propuesta de uno de mis mejores asesores recomendándome «Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero». Le interrogué sobre su recomendación y me dijo el mejor consejo: «Lee y si lo acabas hablamos». Como decía Emily Dickinson y parafrasea Harold Bloom: «… el mejor consejo sobre un libro es no dar consejos». Máxima que me cuesta de llevar hasta el fin y que traté de cumplir. El libro ha causado en mi un impacto importante por este autor para mi nombrado pero no leído. Mi amigo se parte cuando le digo que me ha gustado y no solamemnte eso sino que tenía la sensación de estar leyendo una de las mejores obras de toda mi vida. Solo me respondió: «Es el maestro de García-Márquez». Y hoy, con la noticia de su muerte, pienso que será difícil pisar un espigón, un puerto y fotografiar un barco de altura o mercancía sin retrotraerme a los comentarios de ese fascinante Maqroll el Gaviero, el que habita en la gavia de un ballenero, el que está solo allá arriba oteando con las traidoras gaviotas.

Alvaro-Mutis-600x300El recorrido del libro de Álvaro Mutis te deja cortado al final. Ya te acostumbras a viajar por el mar, a conocer tripulaciones, puertos, canales como el de Panamá y asuntos de tierra de todo tipo relacionados con el mundo navegante. Sube un tortuoso río amazónico lleno de fiebres y personajes increíbles, cae en unas fiebres mortales y abre los ojos ante un militar que le recuerda que marche, que él no es de este mundo. El libro se abre con ese recorrido que es lo más cercano que encontré al remonte africano del Corazón de las Tinieblas. Conrad, Melville y los grandes del mar respiran junto a su narrativa, pero el tema predominante es el viaje personal, individual, indescriptible. El dominio del autor de las distintas realidades y peculiaridades terrenas llega a ser apabullante, esplendoroso y de una brillantez que solo hallé en García-Márquez. Precisamente cuenta García Márquez que el Álvaro Mutis le espetó entregándole un ejemplar de Pedro Páramo : «Ahí tiene, para que aprenda» y veinte años más tarde se presentó ante Juan Rulfo y lanzándole un ejemplar de «Cien años de soledad» le dijo lo mismo. Les recomiendo vivamente la lectura del texto sobre Álvaro Mutis escrito por el autor de «Cien años de Soledad», comprobarán que una vida así, genialmente descrita por García-Márquez solo puede acabar en las letras. Genial Alvaro Mutis, sigue allá arriba, donde solo se entienden las conciencias de gaviota, donde te preguntas sobre ti, donde eres feliz oteando cetáceos, donde piensas que cuando arribes a puerto brindarás por la amistad sin pedir nada. Gracias Álvaro Mutis.

Homenaje al amigo (2001)

También puede gustarte...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.