La vida misma

Sonrían, los payasos del poder le harán la crisis más divertida.

Este es un post inducido totalmente por el maestro Gregorio Morán en su página sabatina de la Vanguardia y por supuesto intempestiva. Nos narra que en un tal Rojas Marcos, psiquiatra y guru de emocionales con posibles, se reune en Madrid con José Antonio Marina, el cura de los moderados o el payaso de La Caixa como les gusta llamarle a otros;  en el marco incomparable de la Casa de América y con el patrocinio de una marca de yogures disertan sobre el día Mundial de la sonrisa. En ese escenario, que simbólicamente no tiene desperdicio, platican sobre la necesidad de sonreír y ser positivo sea cuales sean las circunstancias. El porque de tamaño consejo, sobre el que nadie había reparado, es que te sientes mejor y tu vida se vuelve más positiva. Rojas, positivo donde los haya, aconseja asistir a una entrevista de trabajo y no decir que eres realista, sino positivo y que al cabo del día sonríes muchísimo. No hace falta decirles como el maestro Morán trilea con esas afirmaciones aduciendo la necesidad de sonreír por encima de Gürtels, cafés con leches, Bárcenas o sin ir más lejos sonreír en la oficina de empleo, sonreír cuando te arrodillas ante el director de la bancaria que asegura que tus números en rojo te llevarán a dormir en el coche o viendo que la suegra no tiene unos pavos para comprar los condumios del cocido del que se alimenta toda la familia inactiva.

dms_danone.es_666x307_castCiertamente el camino hacia un mundo idiota está señalizado por los gurucillos de lo politicamente correcto. Cuando más aumenta el hambre, la precariedad y la desertización cultural empieza a llenar de arena tus arterias y justo en el momento en que el odio, sí odio, la rabia y la quemazón nos hacen ver más claros nuestros deseos de un Fukushima selectivo que se llevara por delante a todos los que se están millonarizando a costa de nuestra lenta eutanasia moral surgen los nuevos curas por doquier. Realmente el problema de quienes no creen en Dios o en los dioses es que están dispuestos a creerselo todo sin previa degustación, sin tamiz de ningún tipo, sin filtro y a palo seco. Muestra más bajil de esa idiotez es la propuesta de un grupo de Izquierda Unida de Andalucía que propone establecer el bautizo civil, copiado de la revolución francesa, una especie de ceremonia de bienvenida al nuevo ciudadano o ciudadana. Qué triste, qué desorientación y qué mejunje mental. No es de extrañar que con este paisaje tan falto y carente de contrastes y opciones filosóficas al personal le dé por abrazarse al primer calamar que pasa aunque sea patrocinado por una industria lechera y los oficiantes, ese par de curillas de segunda que adoran las fundaciones, pseudouniversidades y lectores de suplementos dominicales a la baja se llenen los bolsillos con la idiotez ajena. Creo que a José Antonio Marina y a Rojas-Marcos les faltó en el cartel el cardiólogo Valentín Fuster, otro al que le patina el ego pero por lo menos salva vidas, y entonces la tauromaquia de los sentimientos, las emociones y la salud hubiera cerrado su mejor tarde en el coso taurino donde se lidia el borreguismo, el seguidismo y se escriben los manuales para fabricar gente que no dé problemas. Seguro que luego se fueron a cenar a Zalacaín y se rieron de todos mientras en su bolsillo acariciaban el talón y el billete de avión. Qué buenos son, acabo sonriendo, lo han conseguido. Son genios sin lámpara.

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