La vida misma

PSOE: La caída de la casa Usher.

«Durante todo un día de otoño, triste, oscuro, silencioso, cuando las nubes se cernían bajas y pesadas en el cielo, crucé solo, a caballo, una región singularmente lúgubre del país; y, al fin, al acercarse las sombras de la noche, me encontré a la vista de la melancólica Casa Usher. No sé cómo fue, pero a la primera mirada que eché al edificio invadió mi espíritu un sentimiento de insoportable tristeza. Digo insoportable porque no lo atemperaba ninguno de esos sentimientos semiagradables, por ser poéticos, con los cuales recibe el espíritu aun las más austeras imágenes naturales de lo desolado o lo terrible. Miré el escenario que tenía delante -la casa y el sencillo paisaje del dominio, las paredes desnudas, las ventanas como ojos vacíos, los ralos y siniestros juncos, y los escasos troncos de árboles agostados- con una fuerte depresión de ánimo únicamente comparable, como sensación terrena, al despertar del fumador de opio, la amarga caída en la existencia cotidiana, el horrible descorrerse del velo. Era una frialdad, un abatimiento, un malestar del corazón, una irremediable tristeza mental que ningún acicate de la imaginación podía desviar hacia forma alguna de lo sublime. ¿Qué era -me detuve a pensar-, qué era lo que así me desalentaba en la contemplación de la Casa Usher? Misterio insoluble; y yo no podía luchar con los sombríos pensamientos que se congregaban a mi alrededor mientras reflexionaba». Edgar Allan Poe

fallofusher8wqSi ustedes buscan adjetivos sobre la decrepitud de un esplendor pasado, sobre cómo el transcurso de los hechos deshace en hilachos las telas profusas del pasado y enrancia los oropeles más impactantes antaño, no les quepa duda: diríjanse a ese maravilloso cuento de Edgar Allan Poe y afamada película reversionada: «La caída de la casa Usher». No se me ocurre otra cosa para plantarles enmedio de esa mansión destartalada, ennegrecida y crujiente en sus muros que es el PSOE. Podemos ahora entender que lo hacemos a raíz del sublime deshecho electoral reciente. No, lo anunciamos antaño. La casa del PSOE se hunde en los pantanos de la burocracia, la malevolencia inmovilista y la pelea de los herederos por sus últimos candelabros.

Solamente les queda la resistencia andaluza fraguada en una larga suerte taurina de hacer amigos con peonadas y carguillos. Andalucía no es socialista, Andalucía le hace la pelota al amo. No se puede hacer otra cosa. De los señoritos latifundistas se ha pasado a los concededores de dádivas y subvenciones. Solo hay que observar algunas costumbres y problemáticas sociales extendidas en Andalucía para adivinar que esa entrañable cultura y esa tierra tan bella y diversa está en manos de los concededores.

Por eso no sorprende el discurso de Madina, Chacón o la tal Susana. El PSOE se hunde víctima de su indefinición, de su contribución a la corrupción en numerosos organismos y de sus burócratas-señoritos que no quieren perder ni un cargo. El PSOE no ha podido hacer oposición a nada porque estaba comprado antes de empezar el partido. El espectáculo no ha hecho más que comenzar. ¿Ustedes creen que a la ciudadanía andaluza o del resto del país le importa hoy su estructura organizativa?. ¿De verdad se puede pensar que la forma de hacer las primarias o el modo de elegir al secretario general es lo que esperan los millones de parado y familias deshauciadas?. No, pero les da igual porque ellos libran una batalla de privilegios.

El caso del PSC catalán es todavía más penoso desplazado a enésima fuerza política catalana, con un Pere Navarro deprimido e incapaz y una caída electoral que parece no tener suelo. Y ahora van cuatro dirigentillos de esos que formaron parte del glorioso tripartito a crear «una nueva fuerza política catalana», ellos, que llevan también 30 años diciendo que la juventud es el futuro de su partido y se perpetúan en todas las fotos. No tienen arreglo, al igual que el PCE han dilapidado el esfuerzo de millares de militantes fieles que les auparon a mayorías absolutas. Solo les queda jugar la carta de posibles democratizaciones de su partido, para quien le interese, y asustarnos a todos con el fantasma del fascismo. Penosa agonía.


 

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