La vida misma

Pelotazos: Cuando los pobres quieren gozar del fútbol de club.

pelotazosEn febrero de este año hinchas furibundos del Corinthians entraron por la fuerza en el centro de entrenamiento de su equipo favorito. Su intención es clara: castigar a los jugadores por una serie de derrotas seguidas. Escaparon por poco. Cuatro días más tarde, en el transcurso de un partido, se producen enfrentamientos entre los propios hinchas del club de Sao Paulo. Mauricio Murad, sociólogo brasileño, lo tiene claro: «Estos canallas representan entre el 5% y el 7% de las torcidas o grupos de hinchas organizados. Desde 1988 han muerto en Brasil 234 hinchas de fútbol. Pelé aseguraba recientemente que «Los gamberros están matando nuestro deporte».

Los estamentos deportivos de Brasil, pese a guardar silencio sobre este tema recientemente, dada la proximidad del Mundial, se hacen la pregunta ¿Se puede eliminar a los elementos incontrolables para «salvar» el fútbol?. La misma pregunta se hacían en Inglaterra en la era Tatcher. De Londres a Liverpool el sueño de los estadios pacificados se ha convertido en realidad. El precio ha sido muy claro: eliminar a los menos adinerados, a las clases más bajas del escalón social. Desde los 80 los hooligans preferían enfrentarse con bandas rivales. esta tendencia del reino Unido se extendió a todo el continente.

futpobresEl auge económico diseñó que los los estadios ya no son solo eso, se consideraron «espacios orientados a consumidores de espectáculos». Una vez prohibidas las gradas de pie y generalizados los asientos el confort del espectador aumenta notablemente y el precio de abonos y localidades se dispara. En 2013-2014 el precio mínimo de un abono en el estadio Emirates del Arsenal cuesta 1.155 €. Los clubs estrella ingleses, en la década del 2000 fueron comprados por potentes inversores. El equipo enblemático del Manchester United fue comprado por Malcom Glazer y se inició la campaña: «Don’t pay Glazer». Un grupo de cismáticos muy decididos a preservar el clima familiar del club fundó el FC United. Se formó una cooperativa autogestionada que no bromea con la democracia participativa. Asaltados por inversores votaron la propuesta de McDonald’s como patrocinador y el resultado fue un 95% en contra de llamarse McDonald’s United.

Nacido en el Reino Unido a finales de los años 90 Supporters Direct promueve la participación activa en las instancias decisorias. Hoy se extiende como asesoría de clubs por toda Europa y promueve, junto a los resortes legales, establecer proyectos deportivos a largo plazo ya que basan su lectura en que la crisis y la estupidez del fútbol actual radica en la búsqueda compulsiva de resultados. La asociación cuenta con miembros en 22 países y especialmente en Alemania y España. Los pobres del fútbol se organizan, piden volver al ambiente de club y les da igual la división, lo suyo es gozar del balón sin malos rollos. Son inventos que deben de hacerse los pobres a los que se ha marginado.

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