Jordi Pujol, criados y acólitos buscándole un lugar en la “historia”.

Lejos del oasis catalán y pese a ello, en cuanto conecto con algún medio subvencionado de Catalunya, me asusta y un poco me aturde tanto peloterio. Sorprende ver como la prensa catalana tan combativa con los casos Bárcenas, Camps o Fabra se aplica a un repliegue propio de la era Banca Catalana. No han faltado los pelotas de turno que tímidamente asoman la cabeza intentando diferenciar entre “obra de Pujol y vida privada, entre su aportación intelectual y lo que hiciera con su patrimonio”.

20140806-201433-72873340.jpgAyer en el Periódico de Catalunya un profesor universitario se rendía ante la “gran aportación intelectual de Jordi Pujol, de la que yo personalmente he aprendido mucho…”. Sin duda esto se está llenando de espontáneos que saben que algun día percibirán un rédito por su “agosarament” u osadía en salir en defensa del corrupto. Precisamente las predicas de Jordi Pujol siempre tenían esa insistència cristiana en vivir y predicar con el ejemplo, ese sentido semibíblico mezcla de sacristía y antropología barata de cuento junto al fuego, una especie de verdades del barquero a la catalana que eran eficaces por cuanto retumbaban en el inconsciente catalán. (sigue…)

Hoy ese discurso cae a la cloaca con la evidencia de los hechos y si bien la opinión pública no se lo puede tomar como en 1984 hay que decir que este es un país de clientes, de cliens, que son fieles a lo que sea con tal de no poner en duda nada de lo que ha formado parte de su ideosincrasia durante años. Y esto es precisamente lo que Pujol ha sabido,durante tres décadas, convertir en “nacionalismo”: tradición, victimismo y negociación. Lo que ocultó es que la negociación era para su “pastrimonio”.

Ya hay articulistas, mayordomos de pluma y tecla de pa amb tomàquet, que le auguran un lugar en la historia “pese a quién pese” por su papel en la transición y contribución a la gobernabilidad. Claro, los libros de historia hablarán de Pujol y también deberán contar a qué se dedicó. Si el problema es figurar en la historia eso está asegurado, pero se abrirá un interesante ¿cómo?. No hace falta que les diga más, ustedes y yo sabemos que en la historia están Rasputín, Hitler, Franco, Mussolini, Iván IV, Robespierre, el Conde Duque de Olivares, Mata-Hari, Lawrence de Arabia o Federico de Prusia, personajes que fueron definitorios en periodos mundiales complejísimos. ¿Alguien cree que esa es la “obra” de Pujol?. Sí, sin duda su legión de talibanes, unos por necesidad, otros porquè la realidad les hace ver que han vivido en una secta y que les han engañado.

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