El urbanicidio de la Avinguda del Paral·lel

Barcelona se apresta a jugarse el futuro a un póker maldito, es el dilema, es otra de las grandes coyunturas que la ciudad se ha planteado al paso de los siglos. El dilema es sencillo: ciudad para el turismo, con iniciativas de todo tipo tendentes a favorecer el turismo y nada más… sí, el deterioro progresivo, el convertir la ciudad en una especie de pueblo costero para pijos y poco más, aquello que suelen llamar turismo de calidad. O una ciudad en equilibrio con su prestigio urbanístico, histórico y arquitectónico que sepa equilibrarse ante las necesidades de los que viven y no las de los clientes foráneos. Un suplemento económico me plantea una duda: “Solo Barcelona recauda lo mismo que Austria en turismo, pero tiene un 60% menos de visitantes el país del norte”. Este es el modelo de ciudad Trías: “Todo por el turismo”, un alcalde que ha sido capaz de alquilar espacios públicos para bodas de ricos hindúes como el Museo de Montjuic, cobrarles un plus por tener las fuentes en marcha más rato y burradas de ese calibre puede venderse a su madre para hacer picadillo. La ciudad se queja modestamente, en cartas a periódicos en manifiestos espontáneos a los que la prensa entregada al “soberanismo” da poco espacio.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALa reciente remodelación del Paralelo es ejemplo del urbanicidio boyante. Todas las ampliaciones de determinadas esquinas están hechas en zonas de hoteles o delante de locales, casualidad, de la familia Adriá. El Paralelo ha ido perdiendo encanto desde la época socialista, no se ha preservado nada de sus plataneros, se han suprimido bancos de piedra por bancos de madera y ahora, en la última remodelación, se han eliminado no solo bancos, para dejar que las terrazas prosperen, sinó que para ello se han cortado varios plataneros que daban hermosura y sombras. En esta última remodelación se han suprimido decenas de aparcamientos. Se han pintado de amarillo más de treinta aparcamientos para residentes u ocasionales entre Entenza y Plaza de España. Se trata de favorecer a las empresas de parking privadas que operan, con no tanto éxito, en la Avenida del poeta Mistral.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPeluquerías de todo tipo, pizarras de sangría y paella se alinean desde el puerto hasta la Plaza de España, el objetivo es claro: se prevee un aumento brutal de cruceros y se quiere inyectar al Paralelo un aspecto de paseo que sea atractivo para cruceristas de segunda, o sea, de baratillo, como en el que podrían ir ustedes o yo. Les respondo la pregunta: el objetivo es reconducir determinados tipos de cruceristas hacia Paralelo y Montjuic y “liberar” el Paseo de Gracia de chusma del este o francesa o inglesa que “embrutece” el paisaje de las megatiendas para ricos del centro. Todo ello va acompañado del silencio casi completo de la ciudad que asiste a la conversión de sus espacios en outlets de tiempo libre dedicados al shooping y a la tontería gastronómica. Salvando las distancias Barcelona se está conviertiendo en el Port Aventura del Mediterráneo mientras sus gestores exhiben músculo de estadísticas valorando los miles de cruceristas que llegan en un solo día, lo que gastan a diario los visitantes de un congreso de tecnología móvil, putas incluidas, o el número de aviones que aterriza en una hora. Pero claro, una ciudad que votó un gobierno de derechas de CiU ya tiene lo que se merece.

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