Adiós Auri: seguimos tu luz en vuestro jardín…

Auri nos ha dejado, tan pronto, siempre lo es para quienes amamos. Nuestra Reina del jardín llevaba tiempo resistiendo en la partida más dura y al final el contrincante rompió el tablero. Mientras llanteo lento y escribo, pienso en tantos y tantos veranos. Desde los que empezaron en la casa de Curros, a tantos más que siguieron. Primero vimos aquel Ponte do Porto de los 80 como un Macondo gallego, pronto descubrimos que no, que era Galicia. Suficiente para enamorarnos de por vida.Y ahora leyendo a Emilio y a Silvia o a sus hermanas, Javier…que duro no poder estar despidiéndote con ellos y hacerte llegar que tu luz está encendida en nuestras almas .

Las comunicaciones de hace casi cuarenta años no eran las de ahora. Pero tras atravesar Castilla descubrimos de la mano de Emilio el océano y la Costa da Morte y entendimos porque decía, cuando venía a Barcelona, que vivía “en el culo del mundo”. Auri se añadió a las tertulias y conocimos de su sensibilidad literaria, sus caminadas por la tierra, los lugares, las gentes… cuando creías , al cabo de 10 o 12 años, que ya sabías “todo” gracias a los dos. Auri volvía a abrir la enciclopedia de sus caminos infinitos trenzados de gentes, lugares y naturaleza. Emilio apostillaba outra cousa mais  vuelta a empezar.

Auri, Emilio y Marta paseando en el bote por el río Grande (Ponte do Porto) agosto de 2005.

Echaremos de menos sus “ajá”, su mirada viva, atenta, su media pregunta que te hacía pensar siempre y las ironías. La increíble narración de sus primeros años de trabajo en Santa Mariña y Rio Tinto…la historia do globo de Betanzos. Serán tantas cosas que a todos se nos ha hecho un vacío grande. Recuerdo sus buenos consejos literarios y de Emilio, sus aclaraciones, los lugares comunes, los personajes porteños o camariñans, que dan para un buen bestiario (haberá que facer algo). Todo eso confluye en un amor a la Costa y a Galicia, pero eso vino de Emilio, Auri y algún libro; el cariño es a ellos y a los buenos vecinos, amigos de toda una vida: Silvia, Javier, Joaquín …

No sé, aún, si en esa comarca, suficientes personas, se han enterado de que tener un equipo docente motivante, integrador, renovador, que transmite entusiasmo a los nuevos maestros, capaz de dejar un legado de modelo educativo y una normalización de la lengua galega es un lujo; un prodigio imposible de repetir tantas décadas. Como persona del oficio lo considero inalcanzable. Y eso sobre todo tiene una explicación: honestidad y compromiso. Algo de lo que ella siempre hizo su línea de vida y buscando a quienes compartían esa sencillez continuada tan difícil. Escribo junto al diccionario da Real Academia Galega que me diste y que tengo encima de la mesa junto al libro de Xabier P. DoCampo como testimonios de ese alumno de galego que nunca acaba de aprobar la escritura, pero que me la habéis hecho querer tanto.

Sí, nos hemos quedado en el jardín de Auri y Emilio, se nos ha hecho de noche, la ría nos manda su humedad, nos abrigamos, picamos algo y seguimos hablando. Porque en nuestra alma siempre habrá ese jardín, con Auri y Emilio, el saludo de sus vecinos, amigos, hermanas, cuñados, sobrinos y los canes y gatos residentes. Tendremos que volver y abrazarnos, recordar a Auri y no escatimar las lágrimas por la amiga que tan buenos momentos nos dio. Recorreremos algunos caminos que hicimos juntos. Quedarás siempre en nuestra vida. Seguirás siendo una luz de amor en nuestros sentimientos. Gracias Auri! Biquiños!

Un comentario en “Adiós Auri: seguimos tu luz en vuestro jardín…

  • el 19 abril 2020 a las 5:55 pm
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    Entre bágoas, no medio do absurdo da ausencia… gracias, meu!!

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