Mirar Iberia: El guardián del valle y de tantas lecturas…

Volvemos a la casa entrañable de Zabalza de Echauri. Allí, de tantos años y pocas veces de vernos, se guardan recuerdos imperecederos. La casita Pin i Pon que en los ochenta habitó Luis, aquel verano del 92 con Marta empezando a ir en triciclo, la llegada de Nanna, el nacimiento de Manuela y Antxón, el señorío y la alegria de la abuela Juana. La nueva casa Le Courboisier abierta al campo, catedral de libros con cimborrio en el comedor, la papisa Nanna y sus arcángeles crecientes. Grandes conversaciones, materiales excelentes, cocina entrañable. En los veranos, de camino a la Costa da Morte, volvíamos a encontrarnos, y a la vez de la alegria consiguiente, testimoniábamos como crecían nuestros hijos y se insinuaban nuestras columnas vertebrales ajetreadas. Años vertiginosos de crecimientos y de crisis, de palos como los del 2009, de evoluciones y sin revoluciones.

 

Pero nos repusimos de todo ello a sabiendas de que tenemos nuestro guardián del Valle. No solamente ha estado más de treinta años velando por las buenas literaturas y la cultura de una Navarra áspera en alegrías. Le hemos ido echando palabras a la red que nos une, que no es tan solo la digital, sino que empezó hace cuarenta años al entorno de la Psicomotricidad Relacional con André y Anne Lapierre. Cuando en España Rodríguez De la Fuente y Cousteau con su Calypso surcaban la tierra por arriba y bajo el océano, nosotros nos inclinamos por el viaje abismal del inconsciente y la terapia.

Encontramos cromos de tardes añejas y tuvimos que aprender que se vive con lo que se es y se siente, compartimos con muchos y muchas y aprendimos a aceptar, o todavía nos quedan tareas, pero sin prisas. Y aún que en esta ocasión Nanna está ultimando detalles familiares en Granada el guardián nos lanza por el follaje en un bosque tremendamente bello y zarzoso, él va delante y acaba lleno de heridas, es así, en medio del oleaje sigue su camino. Tu te marchas de zabalza y las conversaciones y lo compartido vuelve a aparecer en tus pensamientos: los acuerdos, los desacuerdos, las polémicas, las lecturas…Y seguimos pensando que habrá que volver pronto porque necesitamos a Nanna.

El guardián mueve, interpela, le pide a vecinos que te abran la bodega de sus casas, me lleva a entrar en el que fue mi sueño de décadas, la casita de la escuela con piso arriba. Siempre soñé con ser maestro ahí, en esa escuela abandonada. Yo me levantaba, ponía en marcha la calefacción junto con unos alumnos que me ayudaban y esperábamos que fueran apareciendo el resto. Luego, a la hora del recreo me fumaba un camel sin filtro contemplando las nieblas sobre la Peña de Echauri. Un valle y unos amigos del alma que siempre tengo presentes en mis dilaciones.

 

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