Me lo decía mi mamá: “Los borbones son así puteros y alcohólicos”

 

Rosa Artés recordaba la tarde en que en en el Palacio Samà, en la esquina de Gran Vía con Paseo de Gracia de Barcelona (antiguas Galerias Condal desde 1946) asistía, como ayudanta de modista de haute couture, con veintipocos trabajaba en el taller de alta costura de Pepita Santiró. Estaban atendiendo a varias mujeres de la alta sociedad de la época. Una criada entró algo nerviosa y entregó una nota a una de las mujeres, que acto seguido a su lectura empezó a llorar desconsoladamente. Se levantó y pidió entre llantos acabar con la sesión. Musitaba palabras inteligibles, solo una frase quedaba clara por encima de las otras: “Pobre Miguel, pobre Miguel!”.

Rosa no sabía donde ponerse, miró Pepita Santiró, mujer nerviosa y decidida, creadora y autoritaria a veces. Le indicó calma y no moverse con la mano. Cuando la mujer de la llantera abandonó la habitación las otras dos señoras, también distinguidisimas, iniciaron una conversación entre ellas que Rosa aseguró no entender hasta que su tía se la tradujo. El pobre Miguel era pronunciado por la amante en Barcelona de Miguel Primo de Rivera. La noticia era que acababa de renunciar ante el rey Alfonso XIII. primo de Rivera dictador pro monarquico era el mismo que desterró a Fuerteventura a Miguel de Unamuno y el amante de la conocida prostituta madrileña La Caoba, consumidora y expendedora de cocaína. Cuando la polícia la detuvo primo de rivera llegó a destituir a dos jueces y la Caoba quedó en libertad.

Viene al caso de esa anècdota con la cual Rosa, mi madre y presunta redactora dels Ous, nos sigue proveyendo de cultura en nuestro recuerdo, porque ella misma contaba con que una de las condesas presentes dijo: “Ahora Alfonso XIII de Borbón tendrá que gobernar con mano dura” y a la cual frase otra de las émeritas señoras repuso: “Borbones dices?, pues puteros y alcohólicos, ya me dirás tú”. Y Rosa cada vez que salía el tema monárquico desde su elegancia educada musitaba: “Puteros y alcohólics”.

A todo ello Fuerteventura guarda numerosos rastros culturales del paso de Unamuno por esa tierra tan especial entonces, tan hermosa siempre, nos da a conocer un Miguel de Unamuno entrañable que se ríe del caso de La caoba y el dictador Primo de Rivera, les dedicó unos versos. Unamuno publicó De Fuerteventura a París. Diario íntimo de confinamiento y destierro vertido en sonetos por Unamuno, una colección de textos y referencias a una España que se le negaba. También habló de La Caoba:

«Famoso se hizo el caso de la ramera, vendedora

de drogas prohibidas por la ley y conocida por

La Caoba, a la que un juez de Madrid hizo detener

para registrar su casa y el Dictador le obligó a

que la soltase y renunciara a procesarla por salir

fiador de ella.

Cuando el caso se hizo público y el Rey, según

parece, le llamó sobre ello la atención, se le

revolvió la ingénita botaratería, perdió los estribos

—no la cabeza, que no la tiene— y procedió

contra el juez tratando de defenderse en unas

notas en que se declaraba protector de las jóvenes

alegres.

Aquellas notas han sido uno de los baldones

más bochornosos que se han echado sobre España,

a la que el Dictador ha tratado como a otra ramera

de las que ha conocido en los burdeles.

Se ha complacido en mostrar sus vergüenzas y en sobárselas

delante de ella»

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