No tendremos “otoño caliente” político.

El otoño, que comenzará el martes 22 de septiembre a las 15.31 horas, será con gran probabilidad más cálido y seco de lo normal en toda España, al menos 0,6 grados centígrados (ºC) de media más caluroso, tras el noveno verano más cálido desde que hay registros, según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). A ese otoño metereológico deberemos añadir el pandémico y el otoño político. Ha desaparecido el otoño caliente político. Sí, es una figura simbólica en decadencia. Aquello que solía anunciarse todos los veranos y que se centraba en un periódo conflictivo al final de verano, azuzado por huelgas, despidos, medidas de los gobiernos autonómicos o del gobierno central, ya no existe. Porque ya no hay quien se queje, ya no queda quién reivindique. ¿Llegamos a la paz social?. No simplemente se trata de que el proceso de momificación de las reivindicaciones sociales ha sido un éxito. Los más pobres pierden mucho tiempo a las puertas de los organismos oficiales. Quienes consiguen solicitar la ayuda social están en casa mirando el teléfono y el buzón, esperando al Godot de turno del ministerio que no se pondrá jamás en comunicación con ellos.

Pero todo eso no empezó con la peste Covid, eso empezó mucho antes. Hay sociólogos que situan a al final de los 80 el inicio del “atontamiento” social. No les molestaré hablando de la pena que ha dado la izquierda, de la corrupción sindical y de lo bien que lo hizo el liberalismo. Crear un estado tendente al aislamiento de sus conciudadanos es algo muy antiguo.  Su punto álgido el momento en que Tatcher y Reagan quieren deshacerse de miles de trabajadores para privatizar servicios públicos. Despidos masivos de controladores y personal aéreo en EEUU, cierre de minas e industrias en Gran Bretaña. Es la privatización a gran escala. En esa época en Inglaterra a usted le anulaban el paro si llegaba cinco minutos tarde a una cita en la susodicha oficina, tardaba más de ocho meses en recuperarlo. Y es en esa época cuando “aparecen” las emisiones de televisión durante 24 horas. Los sociólogos franceses pusieron la voz en grito al ver que se mandaba al parado a su casa, con un subsidio mínimo para que consuma básicos y se adormezca con la televisión. Dibujaron la figura, entonces, de los “desafiliées” gente que se aleja del sistema, de la sociedad, vidas anónimas sin ninguna conexión e interacción social. La cosa ha ido en aumento.

Sin duda no habrá otoño caliente porque las redes son incapaces de movilizar, la capacidad de movilización de las redes puede surgir en un momento dado, ante factores puntuales…pero luego caen, porque la gente cae. Cada día confían menos en los partidos políticos y los sindicatos. Dos herramientas de transformación que se han convertido en protectores del estado capitalista, el stablishment y los grandes fondos. A los políticos cada vez les apremia més asegurar su silla, su cargo, sus emolumentos y perseveran. No perseveran en el arte de la política, de la sintonía con los ciudadanos, no. Perseveran en el arte de proyectarse a sí mismos, de colocar a los suyos y de asegurar el “futuro” de sus intereses. Todo ello lo llevan a cabo utilizando mecanismos públicos pagados por todos y no pasa nada, absolutamente nada. Por no pasar no habrá ni la simulación de hablar de “otoño caliente”. Suerte que nos queda la AEMET para ayudarnos a reaccionar. Desde este rincón haremos lo que se pueda!!

 

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