Diario de La Graciosa 2020-2021: Hola otra vez!!

Hemos sorteado la indefinición legal, los vértices de los decretos y colmados de certificados, justificantes y PCRS hemos pasado todos los controles posibles. Hemos visto como por televisión catalana se anunciaban controles que no existían, aeropuertos vacíos, hoteles cerrados. Y el año de la pandemia lo acabaremos en La Graciosa, sí, una vez más, desde 2005, siempre que es posible, aquí estamos. Dispuestos a la esperanza de un año mejor, a escuchar nuestra pisada en esos espacios salvajemente libres y naturales.

Si usted viene de Lanzarote con el ferry sabrá que en 20 minutos estarà en el puerto de Caleta del Sebo. Però en ese recorrido hay un punto clave: cuando la nave pone proa havia el este y con un giro de 90 grados supera la punta de los Fariones. Es la puerta geosimbólica que te lanza a las aguas encalmadas del Río, esa franja que separa Lanzarote de la Graciosa de más o menos un kilómetro en su parte más cercana.

Punta Fariones y al fondo los dos volcanes de las Agujas y a la izquierda el cono de Montaña Amarilla, los gigantes que protegen al caminante.

A la sombra de los riscos de Famara, esa masa inmensa que recuerda a un lagarto dormido, quince kilómetros de pared con seiscientos metros de altura sobre el mar en su punto más alto. El gran lagarto cuida de La Graciosa. Es una figura indescribable en tu deambular por la isla, siempre hay ocasión de que tus ojos se topen con él.

El giro de Punta Fariones siempre ha simbolizado al viajero diferentes mitos y símbolos. Para Ignacio Aldecoa, el gran divulgador de la isla con su obra “Parte de una historia”, era una especie de entrada en la laguna Estigia, lugar de Caronte, pero con una simbologia de la muerte de todo lo que dejas atrás al cruzar Fariones, lo viejo, lo antiguo, lo impostado, lo falso. Para él el brazo de mar del Río era la entrada en otra vida y otro mundo.

Para esta redacción dels OusFerrats, que tantos años ha que se traslada, en cuanto puede a La Graciosa, que es nuestro personal Shangri-la. La entrada en un paraíso de fuerzas controvertidas: aguas turquesas, aves libres, peces hermosos y tierra dura, rojiza, playas fósiles negras y el océano asomando por los cuatro puntos cardinales.

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