Las benditas ánimas y sus problemas económicos.

Artículo de Álvaro Cunqueiro publicado en 1963

Ya apenas se habla de laSanta Campaña en Galicia, en las aldeas de las montañas y de los valles, o en las riberas del océano. Últimamente nadie ha visto, la lenta y ruborosa procesión a través del bosque, que por los estrechos senderos entre maizales, vadeando un río en un atardecer brumoso, También parece que esas procesiones de difuntos, de ánimas en pena, ya no se vean en Bretaña. El maestro Jung vio una, a la anochecida, en su país natal. No todos van a ser labriegos iletrados los que vean marchar las filas penitentes.
-O que pasa-dice un paisano mío- é que xa non hai diñeiro!


¿Qué tendrá que ver el dinero con la Santa Compaña? No me quiere explicar más. Yo recuerdo aquello de Le Braz en su Légende de la Mort en Basse-Bretagne, de que hay noventa y nueve tabernas en el camino de la Tierra al Paraíso, y que es preciso a las almas hacer una estación en cada una; cuando no se tiene dinero para pagar hay que retroceder, es decir, ir marcha aatrás hacia el Infierno. ¿De dónde les vendrá el dinero de las ánimas? ¿De las limosnas que se dan en su favor? ¿De las que dieron en vida?¿Era esto lo que quería decir mi amigo, afirmando que ya no había dinero? ¿La Santa Compaña entrará en las noventa y nueve tabernas citadas? Le Braz dice que la taberna a mitad de camino entre la tierra y el Paraíso se llama Bitêklê. El Buen Dios llega de paseo todos los sábados, a última hora de la tarde, y conduce con Él al Paraíso a aquellos que no están demasiado borrachos.

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