Hacia nuevas elecciones en Cataluña…¿ O en España?

Oh, cuanto Vox!

Las elecciones catalanas dejan un paisaje interesante con una victoria sorprendente de Salvador Illa, beneficiada por los votantes desertores de Ciudadanos. El partido farsa de Rivera y Arrimadas no ha sabido ser un partido. Ni tan solo sus líderes unos políticos coherentes. Arrimadas refugiada en Madrid viendo el goteo de deserciones y Rivera desaparecido; pero con muy mala digestión, desde que el espejo electoral le devolvió que su imagen no era la de ocupante de la Moncloa. Al nacionalismo le cabe la satisfacción de la mayoría en votos y escaños, como ocultación de que el PSC les ha vencido partido a partido. La CUP ha recuperado mucho voto proveniente de la insatisfacción con ERC y Junts. Vox entra consolidado por tres factores:

A) Votos provenientes de Plataforma X Cataluña, organización neofascista, que tenía concejales en 44 poblaciones y capaz de sacar 80.000 votos en las elecciones autonómicas de 2010. B) Electores radicalizados provenientes de Ciudadanos, no necesariamente fascistas, sino cabreados de tanta matraca del procés y que entienden que Vox es el único que se les enfrentará. C) La lógica cuota catalana de votantes de extrema derecha que en Catalunya ya son el 7,70% del electorado. En Andalucía andan por el 11% de votantes y según encuestas subiendo. Vox ha captado de Ciudadanos, pero sobre todo hinca el diente en el maltrecho pastel del PP de Casado, que sigue bajando en las encuestas a nivel nacional y con una ridícula e insignificante presencia en Cataluña.

Riñas familiares indepes

El nacionalismo independentista, en su estado actual, dará muy pocas esperanzas a quienes les han votado y aún menos al conjunto de la ciudadanía. Viene de lejos, de muy lejos el enfrentamiento acomplejado de ERC con Junts. Hay demasiadas cuentas pendientes desde el tripartito llegando a la alcaldía que les birló Colau. La acusación perpetua convergente de que “ERC no són gent de govern” y como han ido engañando habilmente a Aragonés, haciéndole apoyar un presidente inepto y racista como Torra. De hecho hay un dato determinante: hace seis meses ERC en las encuestas manejaba una ventaja, nunca antes vista, de 12/14 escaños sobre el partido de Puigdemont.

Ahora Junts X Cat se ha quedado a un solo voto de ERC. Hay que sacarse el sombrero ante Puigdemont que, aún compartiendo Govern de la Generalitat con ERC, ha sabido sacudirse del desgaste y mediante hábiles maniobras, como hacer que Aragonés nunca fuera President y apareciera en público como un desvalido tutelado por Meritxell Budó, ha acabado echándoles el aliento en el cuello. Pero errores también, las rupturas sucesivas que Puigdemont ha ido provocando para llevar a cabo sus proyectos han dejado por el camino un rastro de muertos políticos que se ha agrupado en PDECAT a la sombra de otros dos oportunistas políticos...el sagaz Artur Mas y la señora de curriculum falseado: doña Joana Ortega. Ellos han agrupado los votos suficientes como para que no ganara JuntsXCat y para que el PDECAT se quedara en la marginalidad.

La torpeza de ERC ha sido siempre no diferenciarse de CDC ni de JXCat realmente. Republicanismo e independentismo, esa ha sido la trampa perfecta, que ha favorecido al partido de la exburguesía catalana. La mezcla ha sido nefasta para los de Junqueras. Se han confundido ellos mismos y han creado un enemigo falso: el PSC. Un partido socialista pobre y de escaso recorrido ideológico desde que decidió dilapidar a Maragall y su legado. Pero ahí les tienen, ganando, aún conscientes de que tienen mucho voto prestado de la mala leche, porque en este país hay mucho voto de mala leche. No obstante ERC debería ver que con el PSC tiene mucho avanzado porque hay temas en los que siempre coincidirá casi al cien por cien: la escuela catalana, el uso de la lengua, las políticas sociales para los más desfavorecidos, la sanidad pública…

En esos temas JXCat está habitada de los autores económicos e intelectuales de diez años de recortes, de privatizaciones de la sanidad en cuatro niveles distintos, pactantes insaciables en Madrid…Y que ahora se esfuerzan incluso en presentarse como un partido de izquierda. Su camaleonismo aún no tiene límite. Pero la trampa de la unidad del independentismo ha hecho que los de ERC no puedan, ni se atrevan a levantar la voz, en manos de Puigdemont y los suyos, incluida su televisión. Frenados por el falso Grial independentista de la “Unidad” los dirigentes de ERC han visto como, rufianadas aparte, en Catalunya JxCat les insultaba por “convergentes” y los acusaban de “pactistas con los del 155” por participar en la mesa de diálogo. Y ellos, los chicos de Puigdemont, llevan más de 25 años pactando con cualquiera.

¿Y ERC ahora qué puede hacer?

Desde esa situación de complejo eterno ERC se enfrenta a un gobierno de coalición posible con JxCat y Comuns, que se vetan mutuamente. Aragonés ofrecerá un gobierno monocolor ERC apoyado por CUP y JxCat desde fuera… que no aceptarán. Y deberá romper su imagen pretendida por Junqueras de “multidiálogo” con un ejecutivo tricolor independentista. Pero para ello hace falta que la CUP ponga de acuerdo las tres visiones que hay en este momento en su seno: gobierno, abstención, apoyo desde fuera. ¡Ya veremos! La tentación económica existe: La CUP quedó muy arruinada de sus resultados municipales pobres en la última contienda, hacen falta ingresos. Una buena forma de compensarse sería tener más cargos en comisiones y mesas del Parlament. La presión convergente y el miedo a perder otras elecciones les hará ceder.

El espacio de los Comunes se ha mantenido en sus escaños, pero perdiendo muchos votos y significativamente en Barcelona. La derecha independentista se frota las manos, junto al PSC, puede ser el presagio de la caída de Ada Colau. Tiempo ha que buscan su cabeza, casi tanto como desde que Ada Colau apareció en la escena política. Dicho esto el techo de los Comuns es evidente. Ni crecen fuera del àrea metropolitana y bajan en el Barcelonés. A los morados les cuesta extender a Catalunya un modelo organizativo, de éxito en Barcelona; pero que deberían revisar pues están lastrados por sus socios de la antigua Izquierda Unida, residuo poco asambleario donde los haya, y por los jóvenes arribistas que suelen poblar sus asambleas. Jessica Albiach asegurando la noche electoral que son los sucesores del PSUC da una muestra de esa falta de identidad y hace pensar en como acabaron en Catalunya y España esos espacios.

La constante presión de los derechistas del PSOE sobre Sánchez ha triunfado, demuestra que las fuerzas políticas del resto del estado hacen el hipócrita con Catalunya: ¿Dónde están los indultos? ¿Nadie puede poner en solfa al poder judicial cada día más politizado y golpista? ¿Y el famoso PNV solidario? ¿Y qué haremos con la reforma laboral? ¿El código penal?. El PSOE duerme demasiado confiado en las crisis de la derecha actual. Ayudar, acordar o favorecer acuerdos con Catalunya te quita votos, por eso no han dado pasos reales, una hipotética mesa en la que faltan patas y no se ha acordado nada aún. O tiende la mano de verdad o en 4 meses perderá todos los apoyos. Confían en agitar el miedo a la derecha y se olvidan de que los independentistas han estado décadas pactando con ella y lo volverán a hacer si lo creen preciso. ¿Saben cuál fue la muerte política de Marta Pascal? Pue sencillamente haber apoyado la moción contra Rajoy!

 

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